Los concesionarios de vehículos han dejado de matricular alrededor de 45.000 vehículos desde que se decretara el estado de alarma con motivo de la crisis del coronavirus y que derivó en el cierre de muchos puntos de venta y la práctica paralización del mercado.

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Según los cálculos del presidente de la Federación de Asociaciones de Concesionarios de la Automoción (Faconauto), Gerardo Pérez, el canal de concesionarios ha perdido 45.000 ventas de coches nuevos y también 30.000 de vehículos usados desde el pasado 16 de marzo, primer día en vigor del estado de alarma.

Así lo indicó Pérez en una entrevista concedida a Europa Press, en la que anticipó que la crisis del Covid-19 motivará que el mercado automovilístico español cierre el presente ejercicio con una caída de las matriculaciones de entre el 30% y el 40%, en comparación con los 1,25 millones de turismos entregados en 2019, por lo que el volumen podría desplomarse hasta 750.000 automóviles.

"Todo dependerá de cuándo se pueda volver a la actividad, y también de si se vuelve a dar o no un episodio de coronavirus después de éste. Lo que sí es seguro es que los meses de abril, mayo y junio serán muy duros. Hasta después del verano difícilmente podremos hablar de un mercado que pueda acercarse a algo razonable", explicó.

El directivo destacó que ésta es la "peor crisis" que ha vivido el sector en su historia, puesto que nunca antes se habían tenido que cerrar los concesionarios durante tanto tiempo, con el fuerte impacto económico que esto supone.

Además, Pérez apuntó que esta situación se produce en un momento de transición del sector del automóvil, con nuevas motorizaciones y cambios en los hábitos de compra de los clientes, factores que harán que el impacto del coronavirus sea mayor tanto para fabricantes como para distribuidores.

"La automoción saldrá irreconocible en muchos sentidos. Particularmente, los concesionarios sólo podrán salir de ésta desde la unión y acelerando también el proceso de concentración en el que ya estábamos. Eso incluye que se aglutinen aún más alrededor de su patronal, Faconauto", explicó.

Por otro lado, el presidente de Faconauto resaltó que las medidas de restricción de movilidad y el cierre de los puntos de venta asociadas al estado de alarma supondrán que los concesionarios dejarán de ingresar unos 2.500 millones de euros cuando haya acabado el confinamiento.

Pérez consideró "una incógnita" lo que sucederá más adelante, ya que dependerá del momento en el que se vuelva a la normalidad y mostró su deseo de que la recuperación económica sea en forma de 'V', aunque indicó que hay que estar preparados para que pueda ser en 'U'.

Pérdida de empleo

En cuanto a la pérdida de empleo, subrayó que el deber de Faconauto es trabajar para que ningún concesionario "se quede en el camino" y por este motivo indicó que la distribución ha optado por poner en marcha Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), que han afectado a 150.000 personas y que, en su opinión, "es la herramienta que permitirá una reactivación más rápida y, justamente, el mantenimiento del empleo".

No obstante, Pérez indicó que recuperarse de esta crisis es necesario proceder a una reactivación de la demanda de automóviles y recuperar la confianza de los consumidores, con la obsesión de "vender, vender y vender".

Para lograr este objetivo, el presidente de Faconauto defendió que sector, Gobierno, partidos políticos, comunidades autónomas y sindicatos pongan en marcha de forma conjunta medidas "extraordinarias" que aseguren la viabilidad del tejido empresarial de la distribución y la reparación de vehículos.