Bruselas, 5 dic (EFECOM).- Los ministros de Economía y Finanzas de la eurozona se han dado un plazo de cinco años para poner en marcha el Sistema Europeo de Garantía de Depósitos, después de que ayer fuesen incapaces de llegar a un acuerdo para iniciar ya las negociaciones políticas sobre la medida.

El presidente del Eurogrupo, Mário Centeno, explicó este jueves en una rueda de prensa que los países necesitan seguir trabajando al nivel técnico en la iniciativa antes de pasar a la negociación política y que "tomarán el nuevo ciclo institucional para completar el expediente".

Eso fija un "horizonte" de cinco años, lo que dura el mandato de la nueva Comisión Europea, y supone postergar una vez más la aprobación de un fondo esencial para completar la unión bancaria europea y mejorar la protección de los ahorradores si llegan nuevas crisis.

Los países se marcaron hace un año como objetivo tener este diciembre al menos una "hoja de ruta", aunque fuese sin fechas, sobre qué pasos y medidas complementarias serían necesarios para que pueda entrar en vigor un Sistema que se propuso por primera vez en 2015 y lleva bloqueado desde entonces.

Sin embargo, la brecha entre las condiciones que exigen o están dispuestos a aceptar los Estados miembros a cambio de esta garantía común impidió anoche el acuerdo.

"El proceso no será fácil y el debate mostró claramente las diferencias", dijo el nuevo comisario europeo de Economía, Paolo Gentiloni, quien afirmó que, aunque el próximo lustro "parece muy lejos", será tan complicado como relevante crear este fondo.

Gentiloni consideró que la propuesta presentada el mes pasado por el ministro de finanzas alemán, Olaf Scholz, para sacar adelante el Sistema -hasta ahora vetado por Berlín- a cambio de otras medidas "fue una contribución muy útil", pero reconoció que algunas de las condiciones "son inaceptables" para algunos Estados.

Berlín vincula el fondo a que se aprueben medidas para limitar la exposición de la banca a la deuda soberana de su país o exigir provisiones por el riesgo de estos bonos, algo a lo que se oponen países como España o Italia.

El trabajo técnico hasta ahora busca un modo de combinar el fondo de garantía con otras medidas de modo que el conjunto sea aceptable por quienes dar prioridad a seguir reduciendo los riesgos de la banca -como Alemania u Holanda- y por los que creen que ya es posible pasar a mutualizar la gestión de los mismos -como España, Italia o Francia-, y en esta línea seguirán en los próximos meses.

El Eurogrupo tampoco logró cerrar todos los flecos de la reforma del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) -el fondo de rescate europeo- y se limitó a sellar un "acuerdo en principio" a falta de clarificar "algunos cabos sueltos de naturaleza legal", según Centeno.

Estos se refieren a las llamadas cláusulas de acción colectiva de agregación simple -diseñadas para facilitar la reestructuración de la deuda soberana-, ya que la disputa política surgida en Italia sobre el supuesto perjuicio de las mismas para el país ha impedido dejar cerrado el texto legal de la reforma.

El objetivo es que para enero sea posible dar el visto bueno político a este tratado y firmarlo en el primer trimestre de 2020.

Los ministros sí lograron fijar en 68.000 millones de euros la cantidad máxima que podrá prestar el MEDE para el cortafuegos del Fondo Único de Resolución, una herramienta de último recurso para costear quiebras bancarias de envergadura europea, así como las condiciones que deben darse para que pueda entrar en vigor antes de 2024.

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