Los autónomos tendrán hasta el 30 de junio para adecuar su base de cotización a sus ingresos. Estos trabajadores por cuenta propia pueden, cada tres meses, cambiar su cuota para ajustarla a sus ingresos y contribuir a la Seguridad social lo más ajustado posible a estos.

Noticias relacionadas

El Régimen Especial de Trabajadores Autónomos establece unas bases mínima (944,4 euros al mes) y máxima (4.070,10 euros) de cotización.

Puesto que no siempre ingresan lo mismo, y sus negocios oscilan, desde octubre de 2017 los autónomos pueden cambiar su base de cotización hasta cuatro veces en el año, hasta esa fecha solo se podía cambiar dos: entre el 1 de enero y el 31 de marzo, con efecto desde el 1 de abril; entre el 1 de abril  y el 30 de junio, con efecto desde el 1 de julio; entre el 1 de julio y el 30 de septiembre, con efecto a partir del 1 de octubre; entre el 1 de octubre y el 31 de diciembre, con efecto desde el 1 de enero del año siguiente.

Según comentan en el portal de autónomos y emprendedores, entre los factores que hay que valorar para tomar la decisión se encuentran la futura  jubilación, un posible accidente, una incapacidad temporal, una maternidad o paternidad o un cese de actividad, “contingencias que ahora todos los trabajadores por cuenta propia tienen cubiertas pero que su cuantía depende del nivel de cotización”. La Seguridad Social, añaden, es igual para autónomos y asalariados: “tanto aportas, tanto cobras de prestación”.

La realidad, según se describe en el informe El trabajador autónomo ante la previsión social, realizado por ATA para la fundación Mapfre, es que uno de cada tres autónomos su subiría la base de cotización de la Seguridad Social si mejoraran las prestaciones a las que tienen derecho.

Entre esos límites, los autónomos pueden escoger la cantidad por la que desean pagar (el 30% de la base elegida es lo que se cotiza) y se distribuye:  28,30% (contingencias comunes), 0,90% (contingencias profesionales), 0,70% (cese de actividad) y 0,10% formación profesional.

El estudio  refleja que el 86% de los autónomos cotiza por la base mínima, que en 2019 es de 944,40 euros al mes. A pesar de esta cifra. El 38,2% de los encuestados señala la falta de ingresos como principal motivo para no su subirse su base cotización y un 13,2% prefiere invertir el dinero en la contratación de planes privados porque consideran que son mejores que las prestaciones que recibirán del sistema público.

¿Revisar la base o dejarla como está?

En la web mencionada, el asesor jurídico de ATA, Domingo Gallego, asegura que al final “mucha gente todavía no sabe que puede adecuar su base de cotización cuatro veces al año a las necesidades de su negocio”. Y es que los trabajadores por cuenta propia, como bien explica Gallego, deben ser conocedores de las posibilidades que tienen a la hora de cambiar sus bases, ya que podrán adecuar su cotización a posibles contingencias. Y señala, por ejemplo, como un autónomo puede planificar sus cambios si está pendiente de una incapacidad por problemas de cintura o rodilla. La maternidad es otro ejemplo.

Según su consejo, lo mejor es no hacer cambios drásticos, que no haya oscilaciones fuertes a no ser que sea de urgente necesidad. Y si se quiere hacer, “lo mejor es ir poco a poco, aumentando la base de cotización en pequeñas cantidades.