España todavía carga con un 14,45% de paro y 3,3 millones de personas desempleadas, según los datos de la última Encuesta de Población Activa (EPA); la Seguridad Social soporta un déficit de 18.000 millones de euros al año y una tensión creciente por la presión demográfica, sustanciada fundamentalmente en la longevidad, que representa una amenaza para la sostenibilidad y la suficiencia de las pensiones; en España sobran casas donde nadie las quiere y faltan donde las quiere...

De todo eso podrían haber hablado con detalle, o al menos con sensibilidad, respeto y cierta precisión Pedro Sánchez (PSOE), Pablo Casado (PP), Pablo Iglesias (Unidas Podemos) y Albert Rivera (Ciudadanos) en los debates televisivos de este lunes en Televisión Española y de este martes en Atresmedia. Pero no. Las Elecciones Generales del 28-A están demasiado cerca y la 'lucha de bloques', la acuciante necesidad de definir posiciones, marcar terrenos y abrochar pactos, se encuentra demasiado enconada como para ocuparse con detenimiento de esos asuntos. No es esta una campaña por y para la economía; ya habrá tiempo para detalles y tecnicismos, parecen pensar todos los candidatos. 

Una pregunta sobre el empleo por parte de los moderadores del segundo debate demostró que había poco que hacer. Pedro Sánchez 'respondió' diciendo que era "mentira" que hubiera pactado con los independentistas catalanes; Rivera saltó de inmediato; le regaló a Sánchez una copia de la propia tesis del presidente del Gobierno, al que le dijo que aprovechara para leérsela; y Sánchez le entregó a su vez un ejemplar del libro 'España vertebrada', del candidato y presidente de Vox, Santiago Abascal, y Fernando Sánchez Dragó.

"A una pregunta sobre empleo se enredaron con Torra y Otegi. Con un 14,45% de paro. Puro esperpento del Callejón del Gato, pero en la 'tele' y durante un debate electoral"

Todo eso frente a una pregunta sobre el empleo en la que se terminó hablando de Quim Torra o Arnaldo Otegi. Con un 14,45% de paro, casi el doble que la de la Eurozona. Con 3,3 millones de parados. Difícil de entender. Puro esperpento del Callejón del Gato, pero en la 'tele' y durante un debate electoral. 'Cráneos previlegiados'.

Pero ha ocurrido. A partir de ahí, porque eso ha ocurrido al comienzo del bloque de preguntas sobre asuntos económicos, todo ha quedado condicionado por la refriega política. Los candidatos se han limitado a repetir lo dicho. Durante la campaña y durante el primero de los debates. Sánchez aludió a la desigualdad y la justicia social; Casado insistió en su reforma fiscal; Iglesias señaló que el PSOE solo cumple con medidas sociales en el empleo con la participación de Podemos; y Rivera defendió el empleo de calidad y la lucha contra la precariedad.

VUELVA USTED MAÑANA 

¿Algún anuncio o novedad? Bueno, algo se coló. Sánchez matizó que eso de derogar la reforma laboral del PP es mirar al pasado y que su Gobierno trabajará en "un nuevo Estatuto de los Trabajadores con tres tipos de contratos para mirar al futuro". "El mercado laboral español está obsoleto, no sirve, y fomenta la precariedad", denunció Rivera. 

"En lo económico habrá que esperar al 29-A, o a cuando haya Gobierno -si lo hay- para que los hechos demuestren lo que las palabras han ocultado. O no han querido decir"

¿Y las pensiones? Más de lo mismo. Ataques cruzados; reproches. Poco, o mejor dicho, nada sobre los motivos por los que la Seguridad Social está sufriendo unos déficits tan abultados y sobre la profunda reforma que necesita el sistema público de pensiones para apuntalar su sostenibilidad y suficiencia. Rivera insistió en el empleo de calidad y la natalidad como herramientas imprescindibles -"Seré el presidente de las familias"-; Iglesias reiteró la necesidad de vincular las pensiones al IPC "por ley" y en derogar el factor de sostenibilidad -que aún no ha entrado en vigor-; Casado defendió que su fórmula fiscal y económica es la que permitirá revalorizar las pensiones; y Sánchez ofreció "blindar el carácter público de las pensiones". 

La espiral se repitió con los impuestos. Y con la vivienda. Un "y tú más" o "contigo peor" continuo. Ya no habrá más debates. Y el 28-A cada vez está más cerca. Habrá que esperar al 29-A, o a cuando haya Gobierno -si lo hay- para que los hechos demuestren lo que las palabras han ocultado. O no han querido decir. 

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