Madrid, 7 mar (EFECOM).- Las ejecuciones hipotecarias (embargos de una propiedad para su venta) de viviendas habituales se redujeron el pasado año un 40,7 % y afectaron a 6.523 familias, según los datos publicados hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

No obstante, el total de ejecuciones hipotecarias iniciadas durante el año, que incluye todo tipo de fincas (urbanas, rústicas, solares y de otro tipo), creció un 1,6 %, hasta 55.857, debido al aumento de los embargos de solares y fincas urbanas como locales, garajes, oficinas, trasteros, naves y otros aprovechamientos urbanísticos.

Pese a que los embargos sobre viviendas de todo tipo -habituales y no habituales- se redujo un 6,6 % hasta 25.903, el total de embargos creció por el aumento de operaciones sobre solares, locales, garajes, naves y trasteros.

Los embargos sobre solares aumentaron en 2018 un 24,2 % hasta alcanzar 3.352, en tanto que los realizados sobre fincas urbanas distintas de viviendas lo hicieron un 14,4 %, hasta 22.059.

El director de estudios de pisos.com, Ferrán Font, destaca que el descenso de los embargos sobre vivienda confirma la tendencia de los últimos años; las hipotecas constituidas durante los años del apogeo inmobiliario, cuando los precios de la vivienda estaban en máximos, son las que más han influido en los lanzamientos.

Font cree que "sin duda se trata de una buena noticia que, año tras año, el número de ejecuciones hipotecarias vaya disminuyendo al tiempo que la economía se recupera".

Es esencial, añade, que en España se destierre la inseguridad residencial que sienten muchos propietarios, dándoles opciones para que el impago no termine por dejarles sin casa.

De las viviendas de todo tipo que sufrieron un embargo en 2018, 8.912 eran de personas físicas, 6.523 habituales, y 2.389 otro tipo de viviendas.

Los datos del INE revelan que 2.389 viviendas de personas físicas con ejecución hipotecaria iniciada no eran residencia habitual de los propietarios, un 30,4 % menos.

En cuanto al estado de los bienes inmuebles embargados, un 20,3 % de las ejecuciones hipotecarias sobre viviendas fue sobre nuevas, y un 79,7 % sobre usadas; las primeras aumentaron un 10,6 % respecto al año anterior, y las segundas bajaron un 10,1 %.

Respecto a la antigüedad de las hipotecas, un 22,7 % de las ejecuciones hipotecarias iniciadas sobre viviendas correspondió a hipotecas constituidas en 2007, un 13,7 % a hipotecas constituidas en 2006, y un 13,6 % a hipotecas de 2008.

De este modo, el periodo 2005-2008 concentró el 57,2 % de las ejecuciones hipotecarias iniciadas en 2018; el dato más llamativo, destaca Ferrán Font, es el de 2017, con un 24 % del total.

Por comunidades autónomas, Andalucía (10.123), Comunidad Valenciana (10.076) y Cataluña (8.841) fueron las que contaron con el mayor número de certificaciones por ejecuciones hipotecarias sobre el total de fincas en 2018, y País Vasco (261), Comunidad Foral de Navarra (342) y Baleares (802), las que menos.

Asimismo, Comunidad Valenciana (5.242), Andalucía (5.154) y Cataluña (4.561) registraron el mayor número de ejecuciones sobre viviendas, y País Vasco (97), Comunidad Foral de Navarra (173) y Baleares (387), tuvieron los menores.

En cuanto a los datos del último trimestre del año, el número de inscripciones de certificaciones por ejecuciones hipotecarias iniciadas en los registros de la propiedad en el cuarto trimestre de 2018 fue 15.666, lo que supone un 61,8 % más que el trimestre anterior, y un 23,4% más que en el mismo trimestre de 2017.

Entre las viviendas de personas físicas con ejecución hipotecaria, 1.551 eran habituales en propiedad (un 28,9 % menos que en el mismo trimestre de 2017) y 586 no eran residencia habitual de los propietarios (un 24,3 % menos).