Tras la puesta en marcha de las medidas del BCE en 2014, la zona euro experimenta una "robusta recuperación" que ha mostrado "resiliencia" ante las incertidumbres globales, aunque asimismo el Banco de España advierte de la necesidad de "otras políticas económicas", que no concreta, para abordar las causas principales de la debilidad económica y fragilidad financiera de la eurozona.

Estas son las conclusiones de un informe realizado por el director general de Economía y Estadística de la institución, Pablo Hernández de Cos, que refleja la mejora del PIB de los países que comparten el euro tras las medidas del BCE, así como de la tasa de inflación, que hubiera sido negativa entre 2015 y 2016 en ausencia de este programa del organismo.

Aún así, la inflación subyacente "no está ni cerca de donde debería estar", el objetivo del 2 %, lo que sugiere que se necesitará una adaptación por un periodo "extenso" de tiempo a las actuales políticas monetarias del BCE, como confirmó el propio organismo en su última reunión, ya que el crecimiento "todavía depende" de estos estímulos.

El estudio confirma que la recuperación de la zona euro está encarrilada, con una expansión económica que se extiende por sectores y países sustentada en la demanda interna, así como que España y los grandes países de la UE han recuperado el nivel de PIB real previo a la crisis de 2008.

Esta recuperación ha resistido, continúa el informe, a diferentes fuentes de incertidumbre, como las elecciones en EEUU en noviembre del año pasado, el "brexit", y los acontecimientos políticos nacionales, que elevaron también los intereses de los bonos de deuda. EFECOM

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