"Si los tipos más bajos se ven acompañados del aplanamiento de la curva de rentabilidades, los bancos y aseguradoras probablemente sufran", reconoce la institución internacional en su 'Informe de Estabilidad Financiera Global', donde advierte de que "en tal escenario económico" los cambios en la estructura del sector financiero "probablemente tendrán consecuencias para la estabilidad".

De hecho, en su análisis apunta que, a pesar de que los bajos tipos de interés pueden impulsar las ganancias de la banca en el corto plazo, "dañan la rentabilidad" una vez que caen por debajo de un particular umbral positivo. "Los bancos más pequeños, menos diversificados geograficamente y financiados con depósitos serían los más perjudicados en tal escenario", añade.

De este modo, el FMI considera que la persistencia durante un periodo prolongado de un entorno de bajos tipos de interés representaría "un reto considerable" para las entidades financieras y advierte de que en el largo plazo conllevaría "cambios significativos" en los modelos de negocio de bancos, aseguradoras y fondos de pensiones, así como en el tipos de productos ofertados.

La institución apunta el riesgo añadido derivado de la combinación de elementos estructurales de una más lenta evolución, incluyendo el envejecimiento de la población y la ralentización del crecimiento de la productividad, algo común en muchas economías avanzadas, lo que podría generar un entorno estable de menor crecimiento y menores tipos de interés nominales y reales.

"El envejecimiento de la población y la cada vez mayor longevidad probablemente afecten significativamente a la asignación de activos y a la demanda de servicios bancarios y de seguros, mientras la menor productividad lastrará la demanda de crédito e intermediación financiera", subraya.

De este modo, el FMI advierte de que en tales circunstancias las compañías de seguros de vida y los fondos de pensiones tendrían por delante un prolongado desafío en su transición hacia la rentabilidad y la solvencia, apuntando que "probablemente sería necesario capital adicional".

Asimismo, alerta de que en este escenario la presión sobre los bancos más pequeños podría provocar su consolidación entre ellos o con entidades más grandes, mientras que la caída de la demanda de crédito derivada del envejecimiento de la población y la menor productividad provocaría una bajada de la concesión de préstamos y una evolución de los modelos de negocio hacia servicios basados en el cobro de comisiones y de servicio público.

RECOMENDACIONES.

Ante este panorama, el FMI considera que las autoridades pueden contribuir a aliviar este ajuste mediante políticas prudenciales que incentiven la estabilidad a más largo plazo "en lugar de caer presas de las demandas de desregulación para aliviar problemas a corto plazo".

En el caso de la banca, la institución recomienda políticas que faciliten una "consolidación suave" y la salida del mercado de aquellas entidades no viables al mismo tiempo que se limita la excesiva toma de riesgos y garantizando que no empeore el problema de los bancos "demasiado grandes para caer".

Por su parte, la implementación de requisitos de solvencia económica que estimulan a las aseguradoras a asumir los ajustes necesarios en sus modelos de negocio "sería vital".