Marrakech

Román Escolano es uno de los ocho vicepresidentes del Banco Europeo de Inversiones (BEI) y el único español. Anteriormente presidió el Instituto de Crédito Oficial (ICO) en España, fue director de relaciones institucionales del BBVA y formó parte del departamento de Economía del Gabinete de José María Aznar del 2000 al 2004. Economista de carrera, fue miembro de los consejos de administración de Correo, FEVE y del ICEX. En el trato directo es modesto y sonriente, pero sabe eludir las cuestiones espinosas y no se arriesga a dar opiniones personales. El responsable del BEI responde a la entrevista de EL ESPAÑOL en la visita a la planta termosolar Noor en Marruecos, que será la más grande del mundo, financiada en un 60% con capital europeo. Terminado el tour a las instalaciones, nos sentamos a solas tranquilamente en las oficinas para charlar sobre diferentes cuestiones.



¿Qué planes de crecimiento tiene el BEI?

Estamos en una fase de cambio en todos los ámbitos. Mantenemos una atracción muy importante en términos de volumen total de préstamo al año, con una cifra aproximadamente de 80.000 millones de euros. Nuestra principal novedad es la puesta en marcha del llamado Plan Juncker o Plan de Inversiones para la Unión Europea. Supone cambiar las operaciones que hacemos hacía operaciones más complejas y sofisticadas, en las que el banco toma más riesgo. Resulta muy complicado desde el punto de vista interno, porque requiere que los equipos, los contratos, y que nuestra forma de trabajar sea distinta. 

El Plan Juncker se creó para apoyar las inversiones en la economía real y crear un entorno favorable a la inversión, ¿cuáles son los resultados hasta el momento?

Efectivamente, el Plan Juncker se centra en eliminar obstáculos a la inversión, ofrecer visibilidad y asistencia técnica a proyectos de inversión y en hacer un uso más inteligente de los nuevos y ya existentes recursos financieros. Se puso en marcha antes del verano del año pasado, y se ha cubierto hasta un 40% del total de los recursos que se esperaban movilizar de los 315.000 millones de euros en los tres primeros años. Hasta el momento lo estamos haciendo de una manera satisfactoria y considero que en España también vamos a tener buenos resultados. Es nuestro principal reto en los próximos años.



¿En qué sectores invierte más el BEI?

El BEI prestó en 2015 unos 12.000.000 millones de euros de los que 8.000.000, un poco más de dos tercios, son financiación a pequeña y mediana empresa (PYMES). Ese es el factor esencial. El resto son proyectos muy variados, pero los más relevantes son los proyectos de infraestructuras e innovación, proyectos de financiación de I+D, donde el banco tiene más valor. En general el eje común suele ser el respeto al medio ambiente y el efecto sobre el clima, proyectos que eliminen contaminación, la emisión de CO2, por lo tanto energía y transporte público son dos sectores claros.



¿Que supondría para el BEI la salida del Reino Unido de la UE?

Para nosotros la potencial salida del Reino Unido será un cambio importante si se llega a producir, en el sentido de que el Reino Unido es accionista y cliente del banco. Por cierto, uno de los más importantes tradicionalmente. Según los estatutos, en estos momentos solo se puede ser accionista y cliente del BEI si se es estado miembro de la UE. Por lo tanto, en el proceso de negociación de cuáles serán las condiciones de la salida, en algún momento, también habrá que incluir la relación del Reino Unido con el BEI.



¿Qué proyecto del BEI destacaría como líder en el mundo?

Actualmente, uno que todo el mundo conoce es la empresa Intercanal de Panamá que se abrió hace poco, o la planta termosolar Noor en Marruecos, que considero que es una referencia internacional. También tenemos financiación en los metros de Quito, Lima, El Cairo, Hanoi o Vietnam, en fin, en todo el mundo. 

Precisamente, nos encontramos en la planta termosolar Noor de Ourzazate en Marruecos, que acaba de citar y que financia el BEI y la UE, junto con otras instituciones. ¿Qué le parece?

He estado muchas veces en Marruecos por mi trabajo actual, pero es la primera vez que visito la planta termosolar Noor. No se firmó en mi mandato, se cerró entre el 2011 y el 2013, lo que pasa es que los proyectos tardan en ponerse en marcha. Ahora he podido comprobar que ya está en funcionamiento, por lo menos la planta 1. Para el BEI y para el conjunto de la UE es un proyecto muy importante porque representamos el 60% del total de financiación; el resto son el Banco Mundial, el Banco Africano de Desarrollo, etc. Es la conjunción de dos factores, por un lado la apuesta del Gobierno marroquí por elevar la participación de energía renovable hasta, nada menos, que un 50% en el año 2030; y por otro lado el esfuerzo que el BEI se exige a sí mismo de invertir hasta un 35% del total de nuestra financiación en materia de renovables. Los dos lados están en línea, lo que ha hecho fácil la financiación del proyecto.

En estos proyectos, como Noor, encontramos muchos ingenieros españoles.

Es cierto y, aunque represento a una entidad europea, no me deja de resultar satisfactorio que muchos de estos proyectos son empresas españoles las que los lideran. Importante porque a veces en España no ponemos en valor lo que las empresas hacen. El Canal de Panamá es un ejemplo, el metro de Kioto, y este proyecto de Masen -la agencia marroquí para la energía solar- en Marruecos es el tercero. Son tres ejemplos emblemáticos para el BEI y en todos son empresas españolas las que están en posición de liderazgo.

¿Se necesita más inversión en infraestructuras en Europa y, concretamente, en España?

No puedo contestar más que sí, Europa necesita más. El BEI trabaja en todos los estados miembros de la UE y hay algunos que tienen una dotación históricamente mejor que otros. En cualquier caso para nosotros la infraestructura tradicional ha sido uno de los ejes centrales históricos; y aunque a veces no se sabe, el BEI ha sido el gran financiador de la renovación total de las infraestructuras que ha habido en España, ya sea de los aeropuertos, de la alta velocidad o de los puertos del Estado.

Es escasa la presencia de españoles en las instituciones supranacionales económicas. Usted es uno de ellos, ¿necesitamos más representación fuera de nuestras fronteras?

En el BEI, España y Portugal se alternan, pero es verdad que en otros organismos no hay. Es importante que haya tanto en los órganos políticos como en los servicios que trabajan en las empresas. En el BEI un 10% de la plantilla es española, así que creo que tenemos una buena cantera actualmente.

¿Cómo valora la posición que ocupa en el BEI?

Es una entidad que en cierto sentido tiene una conexión clara con lo que era mi actividad en el ICO, en cuanto que cualquier institución financiera tiene unas ciertas formas de funcionamiento y ya me resultan conocidas. Al mismo tiempo es una institución muy distinta, en el BEI tenemos 28 accionistas, hay que tomar decisiones contando con un consenso muy grande basadas en una negociación muy importante entre nosotros; y la forma de funcionamiento es claramente distinta de la del ICO. Por supuesto, para mí se trata de una oportunidad profesional, sin ninguna duda, de primera magnitud.

Usted fue uno de los creadores del FondICO Global en el ICO, que con 1.200 millones de euros ha invertido en fondos privados de capital riesgo. Se creó en 2013, ¿qué valoración puede hacer 3 años después?

Efectivamente, se lanzó a través de su Sociedad Gestora de Capital Riesgo Axis, en un momento crítico para el capital de riesgo en España porque después de la crisis las cifras habían llegado a niveles muy bajos. Había que hacer una política muy activa, de atracción de inversores, de revitalización del mercado, y por eso se lanzó como un proyecto muy ambicioso. Han pasado tres años, en los que los dos últimos no tengo una presencia directa en esta entidad, pero es verdad que la sigo de lejos. Creo que ha sido una aportación importante por lo que veo en las reacciones de la industria. El efecto que se perseguía, conseguir el interés de la comunidad inversora internacional y nacional, creo que se está logrando. 

Por fin se ha formado Gobierno en España, ¿cuáles considera que serán las líneas de actuación?

En primer lugar, la estabilidad política, el tener un Gobierno con mandato parlamentario, es necesario. Los inversores lo agradecen. Creo que muchos proyectos, particularmente en el sector público, necesitan una estabilidad política. Y en ese sentido, la economía española está yendo bien este último año, pero todavía hay un margen para mejorar. En segundo lugar, viendo los cambios que ha habido en el Gobierno, pienso que estamos en una situación de continuidad de muchas de las políticas que se han hecho, tanto de reducción del déficit, del punto de vista presupuestario, como de reformas constitucionales que España todavía necesita. Guindos y Montoro no han cambiado, hay una continuidad de las personas fundamentales del equipo; y por eso, yo esperaría que hubiera una cierta línea de continuidad de la política que se ha llevado a cabo desde 2012.

Para terminar, estamos en plena cumbre de cambio climático, la Cop22 de Marrakech, ¿cuál es el papel del banco en este evento?

Como socio privilegiado de Marruecos después de muchos años, el BEI ha firmado en Marrakech una nueva financiación con el fijo nacional de electricidad y del agua para la extensión y la modernización en medianas y pequeñas ciudades de Marruecos. También se firmará un crédito con la banca marroquí de exterior, el BMCI, para apoyar las inversiones privadas en el desarrollo de los desechos sólidos en el país.

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