Sitges

“¿Lobo con piel de cordero?”. El templado Anton Costas, presidente del Círculo de Economia de Barcelona no pudo evitar preguntarle este jueves a Pablo Iglesias si acudía disfrazado al encuentro económico de Sitges con el fin de que el empresariado bajara la guardia ante Podemos. “La desconfianza es la antesala del entendimiento”, contestó Iglesias con una frase calcada de la famosa película de Batman 'El Caballero Oscuro': “La noche es más oscura justo antes del amanecer”.

Iglesias volvió a vestirse de neo-socialdemócrata, un ropaje con el que se siente a gusto en campaña electoral. “Llámennos como quieran”, dijo, “les tendemos la mano a los viejos socialdemócratas”. Iglesias insistió en que el PSOE, esos viejos socialistas que a su juicio han hecho demasiadas concesiones “a políticas en las que no creen”, serán “la fuerza decisiva” en las próximas elecciones de las que sólo pueden salir dos gobiernos, uno en el que esté el PP y otro en el que esté Podemos.

El líder de Podemos se mostró pragmático. Dijo que “para que España funcione le tiene que ir bien a todo el mundo y eso incluye a los empresarios”. Y presumió de que las ciudades donde gobiernan han mejorado en el ránking de atracción de inversiones. Sin embargo, no se definió frente a cuestiones concretas como el respeto al derecho de propiedad.

Iglesias se deshizo en elogios hacia Nacho Álvarez, el autor del programa económico de Podemos, al que calificó de “patriota”, y el cual leyó durante casi media hora ente un auditorio en el que figuraban algunos de los empresarios más importantes del país como Josep Lluís Bonet, presidente de Cámara de España y Freixenet; Salvador Alemany, presidente de Abertis; Salvador Gabarró, presidente de Gas Natural; Artur Carulla, presidente de Agrolimen; Jaume Giró, presidente de la Fundación La Caixa o Juan José Bruguera, presidente de Colonial.

El dirigente radical defendió que su programa es perfectamente factible. “Somos capaces de gobernar con eficacia y pragmatismo”, añadió y auguró que aunque subirá los impuestos a las empresas esto no provocará una fuga de capitales. Citó el caso de Starbucks, a quien las autoridades inglesas le han endurecido la presión fiscal “y no se han ido del país y les sigue yendo bien”. A su juicio, si las empresas sólo operaran en sitios con baja fiscalidad, “sólo estarían en Africa, donde hay laxitud”.

Dijo que Podemos es hijo del fracaso de la política económica, del “giro copernicano” que se produjo en 2010 hacia la austeridad y que a su juicio no ha dado resultado. “Gobernar también es elegir los recortes”, añadió. Y dijo que el ex presidente Zapatero prefirió congelar las pensiones para ahorrar 1.700 millones cuando podía haber conseguido el doble aumentando el Impuesto de Sucesiones, mientras Rajoy recortó 6.000 millones en Sanidad cuando podía haberlos logrado subiendo el Impuesto de Sociedades a las grandes empresas.

Iglesias afirmó que coincide con los economistas keynesianos en que ésta ha sido una crisis de demanda, y trató de hacer cómplices a los asistentes con sus puntos de vista señalando que los empresarios no pueden estar de acuerdo con quienes deprimen la demanda interna.

Se apartó sin embargo de sus viejas propuestas de desconocer o auditar la deuda y se desmarcó del griego Tsipras, su viejo modelo, e indicó que la deuda pública no es una prioridad en España, aunque admitió que algunas familias y empresas pueden requerir ayudas.

Reconoció que hay cosas que se han hecho bien, pero en su opinión hay un amplio consenso entre los economistas de que las políticas de austeridad han fracasado. También incidió en que España se ha convertido en el país más desigual de Europa. “Eso es un problema para ustedes también”, subrayó.

También dijo que “tarde o temprano” en Cataluña se celebrará un referéndum de autodeterminación. Insistió en que es factible convocarlo sin romper la normalidad institucional.

Después de Iglesias intervino Ada Colau que defendió que tras su primer año al frente del Ayuntamiento de Barcelona, “la ciudad funciona”. “Se puede hacer mas y mejor”, dijo y recordó que hace un año o dos nadie en la sala se hubiera imaginado que ella estaría ahí como alcaldesa de Barcelona. Añadió que, a su juicio, su gobierno ha respondido a las expectativas de cambio.

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