Berlin

Berlín es una de las ciudades alemanas donde abundan los servicios de alquiler de coches eléctricos. Los ofertan empresas como Caro, Sixt, Multicity, Flinkster o Drive Now. Los vehículos propulsados por energía eléctrica se cuentan por decenas en la capital germana. Drive Now propone, por ejemplo, modelos eléctricos BMWi3 desde el pasado verano a sus 180.000 clientes en la ciudad. Buena parte de los 100.000 usuarios de esta firma que han experimentado por primera vez la conducción de coches eléctricos lo han hecho de Berlín.

Hay en esta urbe cierta tradición en lo que respecta a los coches eléctricos. En sus calles ya circularon a principios del siglo pasado los primeros automóviles de estas características. Elaborados por Siemens, esos entonces voluminosos vehículos destinados al transporte del público más exclusivo llevaban el nombre de Elektrische Viktoria. Eran más que coches. De hecho, se les llamaba “Hoteltaxis”.

Un siglo después de aquella experiencia, conducir coches eléctricos no sólo está al alcance de unos pocos. Pero el Gobierno germano quiere ayudar a que se pongan de moda en el país. Por eso ha confirmado esta semana que está dispuesto a gastarse unos 1.000 millones de euros en ayudas al sector. Las medidas incluirán a partir del próximo mes primas por la compra de un vehículo eléctrico.

Ponerse al volante de un coche eléctrico es relativamente fácil en Berlín. “La capital es una ciudad que, comparada con otras en Alemania, tiene una mejor infraestructura, con abundantes puntos de recarga de baterías”, dice a EL ESPAÑOL Michael Fischer, responsable de comunicación de Drive Now. “Pero incluso en Berlín la situación no es óptima, hacen falta más puntos donde recargar”, agrega. De los 1.000 vehículos que tiene Drive Now en Berlín, unos 150 son eléctricos.

El Gobierno germano expresó allá en 2009 su deseo de que en 2020 circulara en Alemania una flota de hasta un millón de vehículos propulsados por energía eléctrica. Hoy por hoy, sin embargo, apenas llegan a los 25.500 los automóviles de este tipo que circulan por las carreteras germanas. Los híbridos son bastante más. Rondan las 130.000 unidades. “Para promover este medio de transporte hace falta voluntad política”, dice a este periódico Hans-Liudiger Dienel, director del Instituto para el Trabajo y la Tecnología de la Universidad Técnica de Berlín. A su modo de ver, sólo ahora el Ejecutivo alemán está apostando por la movilidad eléctrica.

Esta semana tuvo lugar a puerta cerrada una cumbre decisiva para el sector. Reunió a responsables de la industria del automóvil con la canciller Angela Merkel y destacadas figuras de su gabinete. Entre los miembros del Ejecutivo presentes figuraban el vicecanciller y ministro de Economía, Sigmar Gabriel, el ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, así como la responsable de la cartera de Medioambiente, Barbara Hendricks y, por supuesto, el titular de Transportes, Alexander Dobrindt.

1.000 millones en ayudas a la compra

En esa cita se acordó el uso de incentivos a la adquisición de coches eléctricos valorados en 1.000 millones de euros. Ese montante lo pondrán a partes iguales Gobierno y fabricantes de coches. En virtud de ese acuerdo, los compradores de vehículos propulsados por energía eléctrica recibirán hasta 4.000 euros. Quienes se decidan por un híbrido podrán contar con 3.000 euros en la compra. Eso sí, los usuarios que estén dispuestos a pagar más de 60.000 euros por un automóvil de estas características no podrán beneficiarse de las ayudas.

A Fischer, el responsable de comunicación de Drive Now, los puntos de carga era lo que más parecía preocuparle antes de presentarse el acuerdo por el que se promueve la compra de estos coches eléctricos. Esta cuestión es, de hecho, de gran importancia. Por eso el Ejecutivo germano no la ha olvidado. Es más, el Gobierno está dispuesto a invertir hasta 300 millones de euros para la creación de unas 15.000 zonas donde recargar las baterías de los vehículos.

Las medidas harán posible que “la situación de los coches eléctricos en Alemania vaya a cambiar definitivamente”, prevé optimista Hans-Liudiger Dienel, el investigador de la Universidad Técnica de Berlín. Schäuble, quien en principio se opuso a Gabriel en los debates internos sobre los incentivos por no haberlos considerado una buena idea, entiende ahora que la iniciativa “impulsará rápidamente el número de coches eléctricos vendidos” en suelo germano.

Pero no son éstas las únicas opiniones que existen en el debate generado a raíz de la determinación del Ejecutivo y la industria. Clemens Fuest, presidente del prestigioso Instituto para la Investigación Económica de Múnich (Ifo), ha calificado de “gran error” el empleo de los 600 millones de euros públicos en las primas previstas en la iniciativa. Oliver Krischer, líder parlamentario del partido ecologista Los Verdes, también ha lamentado que el acuerdo en favor de los coches eléctricos se haga a expensas de los recursos del Estado. También se han escuchado voces críticas procedentes de la Unión Cristiano Demócrata (CDU), la formación de la canciller. Pero estas opiniones no han contado frente a los deseos de Gobierno e industria de ver crecer las ventas de coches eléctricos en Alemania.

Un proyecto que ha resucitado

En cualquier caso, todas las partes reconocen que es un imposible alcanzar el millón de vehículos eléctricos en las carreteras alemanas de aquí a 2020. En los planes del Gobierno se prevé que en los próximos años las ventas lleguen a las 400.000 unidades. Hay que tener en cuenta que, según Ferdinand Dudenhöffer, reputado experto de la industria del automóvil en la Universidad de Duisburgo-Essen, la movilidad eléctrica era un proyecto “a punto de morir” en 2013.

“El Gobierno no había apoyado de verdad hasta ahora la compra de este tipo de vehículos, porque tampoco abundaban modelos en el mercado”, estima Hans-Liudiger Dienel, el investigador y profesor de la Universidad Técnica de Berlín. Sin embargo, ahora hay más de una veintena de modelos de coches de estas características, “y abundan los que están por llegar”, recuerda Dienel. En palabras de Alexander Dobrindt, el ministro de Transportes alemán, “estamos experimentando una revolución en la industria del automóvil”.

De ahí que Fischer, el responsable de comunicación de Drive Now, mantenga que “lo importante ahora no es si en 2020 habrá ese millón de coches, lo más importante es permitir a los consumidores descubrir esta tecnología”. “Al conducir este tipo de coches por primera vez con servicios de alquiler, por lo general, los usuarios se quedan maravillados, por ser coches silenciosos y limpios, y esa sensación puede llevar a pensar en comprar un vehículo así”, agrega.

Un BMWi3 como los que se pueden conducir gracias a Drive Now cuestan del orden de 35.000 euros. En vista de esa cifra, Dienel sostiene que “todavía no tiene sentido económicamente hablando para los usuarios comprar un vehículo eléctrico”. Pero hacerse con un coche no sólo es algo que dependa del bolsillo, en Alemania también tiene un papel importante la dimensión emocional y lo comprometido que se esté con el medio ambiente. Sea como fuere, “estamos asistiendo al verdadero despegue del coche eléctrico”, concluye Dienel.

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