¿Se puede estar un cuarto de siglo engañando a los consumidores? La industria automovilística lo ha hecho. El grupo japonés Mitsubishi reconoció este martes que ha mentido sobre su test de consumo de carburante durante más de 25 años. Asume así que su fraude es bastante más amplio de lo que aseguró hace sólo una semana. Entonces, habló de una manipulación puntual de unos 600.000 vehículos de sus modelos más pequeños. Algunos de ellos no llegaban al mercado bajo su marca, sino con la de Nissan, para la que los fabricaba. De hecho, fue su compatriota y competidora la que alertó del fraude.

No es un caso más, porque coincide en el tiempo con el escándalo de las emisiones contaminantes de Volkswagen. El grupo alemán ya ha tenido que provisionar más de 16.000 millones de euros para hacer frente a los costes que se le vienen encima. Mitsubishi aún no ha calculado cuánto le costará. Ambas compañías comparten estrategia: aseguran están investigando internamente qué ha pasado para acabar falsificando sus informaciones al mercado y, mientras, dan información con cuentagotas.

“Sólo puedo disculparme”, aseguró este martes el presidente de Mitsubishi Motors Tetsuro Aikawa en una rueda de prensa. “Los clientes compraron nuestros coches basándose en información incorrecta sobre el rendimiento del combustible”, reconoció en relación al consumo y las emisiones de sus motores.

Evolución de Mitsubishi en bolsa en lo que va de año.



¿En qué consistía el fraude?

Aikawa justificó ante los medios que la empresa, desde 1991, ha estado reutilizando datos de unos vehículos en las mediciones de eficiencia energética de otros modelos y, además, ha empleado test obsoletos desde hace quince años que le permitían conseguir resultados hasta un 10% mejores. Por ejemplo, gracias a los datos falsos, aseguraba que cada coche podía recorrer 29,2 kilómetros por litro de combustible. En realidad, eran 26,4 kilómetros.

El presidente de la automovilística aseguró no tener conocimiento de la manipulación. Sin embargo, según la agencia Bloomberg, la dirección de la empresa no era ajena a lo que estaba ocurriendo. Aikawa y otros ejecutivos estuvieron presentes en las reuniones en las que se habló de elevar los objetivos de consumo en los test de los modelos de minicoches. Un reconocimiento de culpa que Bloomberg atribuye al vicepresidente de la compañía Ryugo Nakao.

Por el momento, al contrario que en el caso de Volkswagen, el fraude de Mitsubishi está acotado a su país de origen, donde es el sexto mayor fabricante. Se trata de 600.000 vehículos, aunque podrían ser más si, finalmente, se amplía a otros modelos. Hasta ahora todos los afectados son microcoches: eK Wagon, eK Space, Dayz y Dayx Roox. Los dos últimos, los de Nissan. De hecho, fue esta última la que encontró discrepancias entre los datos reales y las que barajaba Mitsubishi.

Los directivos de Mitsubishi se disculpa por haber engañado con las emisiones. Toru Hanai Reuters

La compañía nipona aún no sabe cuánto le va a costar la manipulación, aunque se da por seguro que tendrá que provisionar una suma millonaria. El mercado, incluso baraja que tenga que pedir ayuda al resto del grupo Mitsubishi. Su acción ya ha notado la previsión de un severo recorte del beneficio y se ha desplomado más de un 50% respecto al inicio del año.

Además, no es la primera vez que la firma nipona tiene que responder por engañar a los consumidores. En el año 2000 ya vivió un caso similar cuando ocultó defectos de fabricación. También entonces, el conglomerado Mitsubishi Corporación tuvo que salir al rescate de la división automovilística.

"Extremadamente grave"

“Es un caso extremadamente grave”, aseguró este martes el ministro de Transporte japonés, Jeiichi Ishii. Criticó además a Mitsubishi por un primer informe sobre el fraude “insuficiente” y emplazó a la compañía a presentar uno nuevo el próximo 11 de mayo. Y fue más allá. Adelantó que va a revisar todos los modelos del fabricante, no sólo sus microcoches, para ver si hay discrepancias entre la eficiencia energética real y la que prometió a los compradores, a los que tendrá que compensar. Además, previsiblemente, obligará a la compañía a devolver las ayudas públicas que recibió según a los datos de eficiencia energética que ahora se sabe manipulados.

Mitshubishi se convierte así en la versión asiática de Volkswagen. La empresa alemana tiene que desgranar este jueves ante los medios de comunicación cómo fueron los resultados del pasado año. El grupo ya ha adelantado unas pérdidas de 4.100 millones tras las provisiones por el escándalo de las emisiones manipuladas, que afecta a más de 10 millones de vehículos. Y no es el único.

Otros dos gigantes del motor que también han estado bajo la lupa en los últimos meses. Renault también ha sido revisado por el Gobierno francés para comprobar sus emisiones. Casualmente, el Estado galo es el primer accionista de la automovilística del rombo. Y otro grupo alemán, Daimler (matriz de Mercedes y Smart), también ha tenido que poner en marcha una investigación interna sobre su modelo de certificación de las emisiones de sus modelos. Lo hizo a instancias del Departamento de Justicia de Estados Unidos. Puede que no sean las últimas bajo sospecha.

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