La inteligencia artificial ha acelerado sin mirar demasiado por el retrovisor. Ahora, algunas de las compañías que lideran esta carrera empiezan a pedir que se levante el pie.
El cambio de discurso ya ha llegado a los mercados y ha abierto un nuevo debate sobre hasta dónde puede avanzar esta tecnología.
Este ha sido el asunto central de 'Valor Añadido', el programa semanal de Invertia TV conducido por Arturo Criado, subdirector de EL ESPAÑOL-Invertia. El espacio dedicado al análisis económico y de los mercados se ha realizado en directo desde Estrasburgo, donde se está celebrando el debate sobre el estado de la Unión Europea.
El debate sobre el desarrollo de la IA ha marcado el análisis. Anthropic ha reconocido problemas en algunos proyectos y su CEO ha pedido ralentizar el desarrollo de esta tecnología. La propuesta pasa por alcanzar acuerdos entre empresas y también entre Estados Unidos y China.
Un giro que ya ha tenido respuesta en bolsa. Así lo explica Fernando Cano, redactor jefe de EL ESPAÑOL-Invertia, quien ha puesto el foco en la división que se ha abierto entre las grandes tecnológicas.
Anthropic apuesta por ralentizar el desarrollo de la IA. Sin embargo, otras voces del sector defienden seguir avanzando al mismo ritmo.
Esta falta de una posición común ha añadido incertidumbre a los mercados. "Ha generado más nervios" y ha provocado caídas en compañías vinculadas a la inteligencia artificial durante los primeros días de la semana, según detalla Cano.
El debate, además, va más allá de las empresas. Estados Unidos y China mantienen su propia carrera por liderar la IA.
Cano señala que la gran duda está en saber si las llamadas a frenar esta tecnología se quedarán en un debate entre compañías o acabarán en un acuerdo entre las grandes potencias. Por ahora, Estados Unidos no contempla pisar el freno.
Y es que, hay mucho dinero en juego. Javier Zamora, profesor del departamento de Operaciones, Información y Tecnología del IESE, ha recordado que cuatro compañías de IA han comprometido inversiones en infraestructura por valor de 725.000 millones de dólares este año.
Esta cifra explica parte de las dudas. El mercado mira cuánto se invierte, pero también cuándo llegará el retorno.
Sin embargo, según coinciden todos los expertos, esta carrera también tiene un fuerte componente geopolítico. Estados Unidos y China compiten por liderar esta tecnología, mientras Europa intenta encontrar su hueco.
Zamora ha resumido la distancia con dos cifras: Europa representa el 5% de toda la infraestructura instalada de IA en el mundo, frente al 75% de Estados Unidos.
"Estados Unidos y China están haciendo el motor y nosotros estamos homologando el coche", ha señalado el profesor.
Pablo Arias, eurodiputado del Grupo del Partido Popular Europeo, cree que todavía existe margen para reaccionar. "Estamos por detrás de americanos y chinos", ha reconocido en el programa.
El político considera que Europa puede competir, pero para ello deberá aprovechar sus datos, aumentar su capacidad computacional y desarrollar tecnología propia.
Toda esta incertidumbre ya se refleja en los mercados. Eduardo Bolinches, analista financiero de EL ESPAÑOL-Invertia, recomienda vigilar de cerca a los semiconductores, mientras pone el foco en compañías como Intel y Oracle.
La bolsa echa cuentas
Explica que el problema está en las enormes cantidades de dinero destinadas al desarrollo tecnológico. "El inversor se está preguntando cuándo llegará ese retorno y esto penaliza en los mercados", ha detallado Bolinches.
Además, a las dudas por la IA se suma esta semana otro frente para los inversores: la decisión sobre los tipos de interés de la Fed. Bolinches señala que el mercado descuenta con una probabilidad cercana al 93% una subida. Por eso, cualquier decisión diferente podría provocar una fuerte reacción en Bolsa.
El analista también advierte de "es altamente probable que, si hoy tenemos subidas de tipos de interés, no veamos ya nuevos máximos históricos en Wall Street, por lo menos en lo que queda de año".
Así, la IA pisa el freno justo cuando el precio del dinero amenaza con volver a pisar el acelerador. Dos movimientos que ponen a prueba a unas bolsas acostumbradas durante los últimos meses a mirar hacia arriba.
