Estados Unidos y Canadá estrenan oficialmente la apertura al tráfico del puente internacional Gordie Howe. Se trata de su conexión transfronteriza más vanguardista y de la renovación de la arteria fundamental del comercio norteamericano. Esta megaestructura une directamente la ciudad de Detroit (Michigan) con Windsor (Ontario), salvando el río Detroit.
La obra ha sido ejecutada por el consorcio Bridging North America (BNA), integrado por ACS Infrastructure (Iridium), Fluor y Aecon, con FlatironDragados al frente de los trabajos de construcción.
La puesta en marcha de esta vía marca un hito en la movilidad binacional. Durante décadas, el veterano Puente Ambassador asumió el mayor volumen de mercancías del continente, donde las retenciones diarias eran la tónica habitual.
Adiós al cuello de botella en la frontera más transitada
El puente Gordie Howe transforma esta realidad. Su objetivo es agilizar el flujo comercial entre Estados Unidos y Canadá a través del eje Detroit-Windsor, un corredor que concentra el 25% del comercio terrestre entre ambos países con un paso superior a los 75.000 vehículos diarios.
Vista de los carriles.
La infraestructura alivia la congestión fronteriza de inmediato, por lo que las cadenas de suministro y miles de conductores particulares ya disfrutan de un tránsito rápido y eficiente.
Juan Santamaría, CEO del Grupo ACS, destaca el impacto estratégico de la obra: "El Puente Internacional Gordie Howe demuestra lo que se puede lograr cuando la escala y la inversión a largo plazo se unen con un propósito claro. Esta infraestructura refuerza el comercio y aporta un valor duradero para ambas naciones".
Impacto económico, concesión a 30 años y enlace logístico
La inversión total ronda los 6.400 millones de dólares canadienses (aproximadamente 4.300 millones de euros). Su ejecución requirió más de 20 millones de horas de trabajo y la participación de 15.800 profesionales. El proyecto se articula bajo un modelo de asociación público-privada: BNA gestionará y operará la infraestructura durante un periodo de concesión de 30 años.
La obra abarca las dos mayores plazas de control fronterizo de Norteamérica. En el lado canadiense se conecta con la autopista Herb Gray Parkway, mientras que en el lado estadounidense enlaza de forma directa con la autopista I-75.
Especificaciones técnicas del gigante atirantado
Se trata del puente atirantado más largo de Norteamérica.
Las colosales dimensiones de esta obra la convierten en una proeza de la ingeniería civil en cuya ejecución confluye también la innovación y la coordinación precisa entre miles de trabajadores. El diseño pertenece a la tipología de puentes atirantados, categoría en la que entra como una de las estructuras más grandes del planeta:
- Longitud total del puente: 2,6 kilómetros de extensión.
- Vano principal: 853 metros de distancia libre entre los dos pilares. Es el tramo atirantado más largo de Norteamérica y el quinto más largo del mundo.
- Altura de las torres: las dos estructuras alcanzan 220 metros de altura cada una.
- Gálibo sobre el agua: el tablero se eleva a 46 metros sobre la superficie del río Detroit.
- Ancho de la plataforma: cuenta con una superficie de 37,5 metros de anchura.
- Vida útil estimada: proyectado para durar más de 125 años.
Movilidad sostenible y reconocimiento internacional
La vía cuenta con seis carriles de tráfico rodado: tres en dirección a Canadá y tres hacia Estados Unidos.
Además, el puente incorpora un carril multiusos de 3,6 metros de ancho reservado para peatones y ciclistas. Esta vía se integra en la red nacional Trans Canada Trail y dispone de un pavimento verde antideslizante con iluminación LED de alta potencia. La excelencia técnica del proyecto le ha valido el reconocimiento con el Premio ACHE de Ingeniería Estructural.
Plataforma dedicada a peatones y ciclistas.
Construcción simultánea y tributo a una leyenda
Una de las características que ensalzan el carácter colaborativo del proyecto es que la edificación de la infraestructura se realizó de forma simultánea desde ambas orillas del río Detroit.
Se erigió una torre en suelo estadounidense y otra en suelo canadiense. Ambos tramos avanzaron hasta unirse en el centro del cauce sin necesidad de colocar pilares en el agua, protegiendo así el ecosistema fluvial y garantizando la navegación comercial.
El puente lleva el nombre de Gordie Howe, legendario jugador canadiense de hockey sobre hielo. Howe compitió durante 25 temporadas en los Detroit Red Wings, por lo que su figura simboliza la unión histórica, económica y cultural entre ambas naciones.
