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Las claves

El CEO de Airbus, Guillaume Faury, está en Getafe (la mayor planta en España) donde ha tomado el pulso de primera mano a la huelga en todas las plantas españolas de la compañía. Lo que ha visto, "una fuerte expresión de insatisfacción", le ha preocupado ya que promete reformas en profundidad, bastante más allá de negociar las reivindicaciones puntuales sobre salarios, teletrabajo o vacaciones.

Airbus no se toma la huelga en España a la ligera. El temor es que el conflicto se extienda a Francia después de que representantes de los trabajadores galos hayan estado en las protestas españolas.

Faury no ve ya un problema puntual, sino un síntoma de un malestar más profundo, y de la pérdida del sentimiento de orgullo por pertenecer a la gran empresa aeronáutica europea.

En un correo difundido entre toda la plantilla esta mañana, el primer ejecutivo de la multinacional se dirige por vídeo a los trabajadores como “queridos colegas”, y asegura que está en España “para escucharos e interactuar en primera persona con vosotros”.

“Es un momento difícil para todos”, admite antes de reconocer que la la gota que colmó el vaso y ha encendido las protestas fue un correo enviado por él mismo sobre el teletrabajo.

“No se entendió bien y se percibió como una falta de confianza. En realidad, mi intención era fomentar nuestra eficiencia colectiva y una colaboración más estrecha entre los equipos”, ha explicado.

“Mi convicción no ha cambiado, pero quiero avanzar de una forma pragmática y progresiva, confiando en nuestros managers para que lo hagan respetando los acuerdos actuales, reconociendo las situaciones específicas y la necesidad de flexibilidad”, añade.

Pero va mucho más allá: “Escuchando con atención a los equipos sobre el terreno, me he dado cuenta de que el trabajo híbrido fue solo una chispa”.

Analiza que “desató una reacción emocional que ha puesto de manifiesto muchas otras frustraciones, como las vacaciones o las condiciones salariales. Todas ellas son cuestiones materiales relevantes y quiero que esto se resuelva”, dice en su mensaje a la plantilla.

“La empresa se compromete a alcanzar un resultado justo a través de la negociación. Pero esta fuerte expresión de insatisfacción no está solo vinculada a aspectos materiales. Tiene una razón más profunda y menos tangible como el sentimiento de falta de reconocimiento y de un sentido de pertenencia que estamos perdiendo”, reconoce.

En un ejercicio de autocrítica profundo, Faury explica que “también he escuchado vuestra sensación de que algunas decisiones se toman demasiado lejos de la realidad española y, por tanto, desconectadas de vuestro día a día”.

“Este descontento profundo no se soluciona de la noche a la mañana. Quiero abordarlo en profundidad y de manera sostenida en el tiempo junto con un equipo muy cercano a mí”.

El CEO de la compañía designa a un equipo formado por cuatro personas. “Ellos estarán con vosotros, recogerán vuestras opiniones, me dirán la verdad sin filtros y me propondrán soluciones tangibles para reconstruir la confianza”.

E interpela directamente a la plantilla: “Formáis un grupo con mucho talento y profesionalidad. Vuestra contribución a la compañía es clave y valoro vuestra dedicación diaria. Necesitamos cuidarla y preservarla. Este momento, en mi opinión debería ser una llamada de atención para todos”, continúa.

“Hay mucha energía en este movimiento que podemos utilizar para construir un futuro mejor. Os invito a hacer de esto una oportunidad para estar más unidos y seguir construyendo juntos”, concluye.