El 72% de las empresas españolas manifiesta encontrar problemas para cubrir sus puestos vacantes. Las principales dificultades se refieren a insuficiencias en competencias digitales y a la falta de capacidades sociales como la comunicación, según el informe El futuro del empleo y las competencias profesionales del futuro, realizado por la escuela de negocio IESE. Son dos frentes indispensables para cualquier puesto de trabajo y que en los últimos años han cobrado gran importancia en los procesos de selección.

La brecha en los conocimientos y capacidades exigidos por las empresas preocupa sobre todo a los jóvenes, el grupo más golpeado por el desempleo, con una tasa de paro del 40%, la más alta dentro de la UE. Es una generación que ha encadenado dos crisis económicas y que sufre una elevada precariedad laboral (desde la crisis de 2008 ha habido una pérdida salarial del 12%, según UGT, y la temporalidad de los contratos ha subido 5 puntos). Junto a las condiciones del mercado laboral, la fugacidad de sus cambios también ha constituido un impedimento para muchos jóvenes a la hora de encontrar empleo.

Un reciente estudio de TRIVU, plataforma global de impulso del talento joven, advierte que el 90% de los ejecutivos de RRHH coincide en que la universidad no prepara por completo a los jóvenes para el mundo laboral y que falta “un enfoque práctico que se adapte al contexto profesional y formación en habilidades interpersonales”. Los procesos de selección de las grandes compañías son cada vez más exigentes y muchas veces es en este tipo de pruebas ‘no técnicas’ donde los candidatos encuentran más obstáculos.

Habilidades sociales y tu marca personal

Según el estudio realizado por IESE, más de la mitad de las empresas españolas advierten carencias en las capacidades de trabajo en equipo y habilidades comunicativas de los candidatos. Las soft skills o habilidades blandas (sociales y emocionales) tienen cada vez mayor peso en los procesos de selección de las empresas. “El trabajo cooperativo, la flexibilidad, resolución de problemas o adaptación al cambio se tienen muy en cuenta, sobre todo a la hora de contratar talento junior” explica Alexandra Hernández, directora de Talento de Santander Universidades y Universia España.

Teniendo esto en cuenta, la marca personal se ha convertido en un elemento importante a la hora de aplicar a un puesto de trabajo y especialmente en las entrevistas. “Debemos pensar cuáles son nuestras fortalezas y potenciarlas, esta es la mejor forma para conseguir proyectarlas en la imagen que los demás perciben de nosotros, y así es como estaremos mejorando nuestra propia marca personal”, explica Hernández. Igual de importante es “conocer las áreas de mejora que tenemos, pedir y recibir feedback para ir trabajando en ello”.

Para aquellos que se encuentran en el arduo camino de la búsqueda de empleo, y con el objetivo de ayudar a las personas a desenvolverse en este ecosistema, Banco Santander acaba de lanzar las Becas Santander Habilidades| Evolution , un programa de formación online para mejorar la empleabilidad a través del desarrollo de las competencias más requeridas en la actualidad.

Se trata de la primera edición de un curso de cinco semanas de duración, dirigido mayores de 18 años, que busquen un primer empleo o profesionales que en estos momentos necesiten orientación y asesoramiento para enfrentarse a las demandas actuales de los reclutadores. Se ofrecen 1.500 plazas y la inscripción permanecerá abierta hasta el 3 de mayo.

Las claves de un buen currículum

El currículum es el primer filtro al que nos enfrentamos en un proceso de selección, y una recomendación en la que coinciden los expertos es que, en lugar de entregar un documento genérico, este se debe adaptar en cada ocasión, destacando unas aptitudes o experiencias según el puesto o sector al que se va a aplicar. La directora de Talento de Santander Universidades y Universia España nos da, además, tres claves imprescindibles para elaborar un buen currículum.

  • La extensión: “La longitud recomendada general es de una cara, o una cara y media como máximo. No debería ser más, puesto que los reclutadores no dedican demasiado tiempo a revisar todos los currículos recibidos, al menos en las primeras fases del proceso de selección”. 
  • La estructura: “Debe ser un documento claro y conciso, en el que a golpe de vista se pueda encontrar la información que está buscando. Limpio, ordenado y sin demasiado texto, pero bien estructurado (formación académica, experiencia profesional, competencias técnicas e idiomas)”. 
  • Datos personales: “Aunque parezca una obviedad, hay gente que se olvida de poner un teléfono, o se equivoca al escribir la dirección de correo electrónico. Es sumamente importante que todas las formas en las que te puedan contactar queden perfectamente visibles y correctas”. 

El paso final, la entrevista

Superada la primera fase del proceso llega el momento más determinante, la entrevista de trabajo. ¿Cuál es el objetivo de las empresas con las entrevistas? Más allá de conocer en profundidad las competencias profesionales que ya aparecen en el currículum, es la oportunidad de conocer la personalidad y soft skills del candidato, si sus valores coinciden con los de la empresa y su motivación.

Aunque no existe una fórmula universal para hacer una buena entrevista de trabajo, podemos atender a las indicaciones de expertos. Desde Randstad, empresa especializada en RRHH, aconsejan practicar las respuestas para mejorar las habilidades de comunicación, lo que será muy útil a la hora de comunicar nuestros conocimientos sobre el puesto, la empresa o el sector durante la entrevista.

Por otra parte, Alexandra Hernández señala que “es importante ser conciso a la hora de responder. También es muy importante comentar abiertamente si hay alguna pregunta que no has entendido, es mucho mejor que contestar cualquier cosa, o responder algo que no es lo que se te está preguntando”.

Al final de la entrevista tendrás la oportunidad de hacer preguntas, y es una buena ocasión para demostrar tu interés por la compañía. Puedes llevar alguna cuestión preparada acerca del puesto, la forma de trabajar o sobre la cultura corporativa de la empresa, como si se ofrece formación adicional a los empleados.



El mercado de trabajo está en constante cambio, lo que requiere de una “actualización continua de nuestras habilidades y competencias para adaptarnos a las demandas”, subraya Hernández. “Tenemos que ser profesionales con la mente abierta y no anclarnos en aquello que nos dijeron cuando estudiamos en la universidad” para mantener la capacidad de aprender nuevas aptitudes y formas de hacer las cosas.