La sociedad española afronta una serie de retos clave para su devenir. El envejecimiento de la población y el incremento de la población mayor de 65 años conducen a una necesaria transformación del modelo para el cuidado de mayores presente en nuestro país, cuyos defectos dejó ver, descarnadamente, la crisis sanitaria de la Covid-19.

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Para este horizonte, tanto las Administraciones Públicas como las empresas del sector de la dependencia y de las residencias de ancianos consideran fundamental reforzar la colaboración público-privada, con nuevos modelos de contratación en los que se priorice la calidad. Un futuro que también pasa por las innovaciones que hay que introducir en el modelo de cuidados de mayores en España, que también necesita un mayor respaldo financiero.

Estas son las principales conclusiones del Foro de Debate ‘Los Cuidados del Mañana: Retos y oportunidades para mejorar el modelo actual’, organizado por Clece y EL ESPAÑOL. En él ha participado Javier Luengo Vicente, consejero de Políticas Sociales, Familias, Igualdad y Natalidad de Madrid, quien ha admitido que “la primera ola fue terrible para las residencias y las personas mayores”. Pero también ha indicado que “todo el aprendizaje ha dado sus frutos para la segunda y tercera ola”, momentos para los que se ha logrado un cierto control.

 

Respecto a los cuidados de los mayores, Luengo Vicente ha admitido las necesidades de financiación que tiene el sector de los cuidados, para el que ha asegurado hay “un aumento presupuestario sin precedentes este año” acompañado de “una vuelta al sistema de gestión”.

Así, se plantean unos presupuestos para este campo de unos 1.100 millones, con un precio para cada plaza en residencia de mayores concertada con el sector de 20 euros más de media. Con este incremento se quiere mejorar la atención a los mayores, puesto que Madrid va a “primar los criterios de calidad por encima de los de coste”.

De esta manera, cuestiones como la calidad de comida, la tecnología, las habitaciones y el número de profesiones se primarán sobre la oferta monetaria en los concursos públicos de residencias de ancianos. Según ha dicho durante el coloquio el consejero, espera poder activar estos nuevos contratos a mitad de año.

El sector privado comparte esta preocupación por la calidad de los cuidados. “La calidad debe primar por encima de los criterios económicos, y la gestión debe estar siendo ejecutada por empresas responsables y profesionales”, ha reivindicado Cristóbal Valderas, presidente de Clece.

“Las empresas vemos en los últimos tiempos que prima lo más barato”, por lo que se ha sentido aliviado por la información aportada por el consejero de Madrid. “Los recursos son escasos y hay que decidir dónde se colocan. En este caso, creemos que hay que ponerlos en el sistema de cuidados y en los salarios de los profesionales”.

Y parece que esta es la dirección hacia la que se dirigen todos los actores: empresas, sindicatos y el propio Gobierno. De esta manera lo ha explicado Francisco Javier Sigüenza, secretario general de la Asociación Estatal de Entidades de Servicios de Atención a Domicilio (ASADE), una de las principales patronales del sector de la dependencia. Ha avanzado que “en unas semanas se firmará el acuerdo al que hemos llegado en dependencia todos los agentes. Todos remamos en la misma dirección”.

Sigüenza ha avanzado que el acuerdo del Diálogo Social incluye “medidas muy interesantes que las autonomías ya están moviendo”, así como un incremento de la financiación en dependencia a escala nacional de unos 600 millones.

Por otro lado, y en lo relativo a la calidad del servicio, “debe haber un cambio radical en la forma de licitar los servicios. El cumplimiento de los estándares laborales es fundamental”.

Con todo, David Reher, catedrático de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, ha puesto el dedo en la llaga avisando de que los recursos son finitos y las necesidades de los mayores no van a dejar de crecer. “La realidad de las últimas décadas es que la familia ha ido reduciendo su importancia”, que en España ha sido uno de los núcleos ‘asistentes’ de los ancianos. “Van a escasear recursos”.

Cuidados domiciliarios

De cara al futuro en el campo de la vejez y de la dependencia, los cuidados domiciliarios se antojan como una de las principales apuestas de futuro, aunque ya están planteados en el presente. “Tenemos la responsabilidad de velar por intensificar el servicio de ayuda a domicilio, que cambiará en los próximos años. Es importante que la persona atendida esté en su casa y facilitar los servicios para que así sea”, ha apuntado Luengo Vicente.

Valderas ha recordado que Clece ya tiene 20.000 trabajadores en ayuda domiciliaria. Sin embargo, ha lamentado que hay más de 350.000 personas que deberían estar recibiendo este servicio en España y no es así “por falta de financiación o de diligencia”.

Por su parte Sigüenza ha indicado que hay muchos retos a abordar en este campo, como las diferencias entre la asistencia domiciliaria en zonas rurales y urbanas, que deberían requerir criterios distintos.

Más a largo plazo, los contertulios consideran que hay que mirar hacia modelos innovadores, como los de los países nórdicos, “intentando que las personas puedan estar en unidades de convivencia con autonomía y de manera compartida con ciertos servicios. Pero no una residencia del estilo tradicional, sino con tecnología y nuevos avances”, ha comentado el consejero de Políticas Sociales madrileño.

Se trata de una fórmula que también ha auspiciado Reher, un tipo de ‘pisos compartidos’ para mayores en los que la colaboración social jugaría un papel crucial contra otro terrible enemigo de la población mayor: el aislamiento. 

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