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La salud mental es la base del bienestar y la felicidad humana. Sin embargo, aunque hoy en día se habla mucho de ella, la inversión real continúa siendo muy baja.

Así lo ha explicado María Jesús Álava Reyes, psicóloga y directora del Centro Álava Reyes y de Apertia Consulting, en su intervención en el VII Observatorio de la Sanidad organizado por EL ESPAÑOL-Invertia.

“La salud mental es un derecho, pero es algo que no está garantizado”, ha reconocido, a la vez que ha confirmado que son los jóvenes los que peor se encuentran.

María Jesús Álava Reyes, psicóloga y directora del Centro Álava Reyes y de Apertia Consuting

En España, un tercio de la población adulta presenta niveles de angustia insoportables, y uno de cada dos jóvenes manifiesta sentirse muy mal, según la psicóloga.

Además, nuestro país encabeza el consumo de tranquilizantes en Europa y lidera las cifras de absentismo laboral por salud mental, concentrándose principalmente en jóvenes.

Y ha ido más allá al asegurar que un 25% de los jóvenes consume psicofármacos y el 40% de las personas con problemas de salud mental no recibe tratamiento.

Por ello, para esta profesional hay una etapa clave en la vida. Las bases de la salud mental y la personalidad se forman en los primeros seis años de vida, etapa en la que se desarrolla cerca del 80% del acervo intelectual.

Así, un estudio realizado entre niños de 0 a 14 años, según la profesional, ha demostrado que trabajar la educación emocional personalizada desde edades tempranas previene el fracaso escolar y fomenta adultos más felices y capaces de superar la adversidad.

Asimismo, ha explicado que la sobreprotección en la infancia dificulta la autonomía y genera inseguridad al afrontar la vida adulta y el mundo laboral.

Absentismo

En cuanto al absentismo laboral, María Jesús Álava cree que existe una brecha de expectativas entre las empresas y los jóvenes trabajadores.

Las nuevas generaciones no buscan únicamente un salario o trabajar por trabajar; priorizan la formación, la flexibilidad, la conciliación y, sobre todo, encontrar un propósito, valores compartidos y un sentido a su labor.

“El problema es que no les estamos escuchando y en las empresas no saben cómo actuar con ellos”, ha dicho.

En este sentido, ha opinado que faltan líderes emocionales en las organizaciones capaces de ofrecer claridad, escucha activa, confianza, retroalimentación y aprendizaje.

“El primer jefe va a ser fundamental. Va a ser el que le motive o no”, ha afirmado.

Por último, ha reflexionado sobre mejorar la salud mental con trabajo diario mediante la sensibilidad, la capacidad de reflexión, la atención, la búsqueda de puntos de encuentro, el sentido común y el sentido del humor.