Marta Rivera de la Cruz, tercera teniente de alcalde y delegada del Área del Gobierno de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento de Madrid en su intervención individual en el V Observatorio ODS

Marta Rivera de la Cruz, tercera teniente de alcalde y delegada del Área del Gobierno de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento de Madrid en su intervención individual en el V Observatorio ODS Sara Fernández

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El proceso creativo en la era de los algoritmos: "La IA nunca será capaz de sustituir a lo más esencial, el factor humano"

En su ponencia de cierre de la sesión de la mañana del V Observatorio ODS, Rivera de la Cruz reivindicó que la IA no puede sustituir a la mente creativa.

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Una de las primeras funciones que fueron posibles con los nuevos modelos de inteligencia artificial generativa fue la creación de imágenes a partir de una simple orden del usuario; ya no hace falta tener conocimientos de arte para expresarnos con una pintura, un dibujo o incluso un vídeo.

La llegada de esta tecnología ha supuesto un antes y un después para el sector creativo, que está más dividido que nunca. Mientras que algunos creadores han adoptado la IA para hacer realidad sus proyectos rápidamente, otros reniegan de esta tecnología como "anticultural", representando la comercialización extrema de contenido sin valor artístico.

Esta cuestión ha sido el eje central de la intervención individual de Marta Rivera de la Cruz, tercera teniente de alcalde y delegada del Área del Gobierno de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento de Madrid, que ha servido como cierre de sesión de la mañana en el V Observatorio ODS: DiagnósticODS.

Rivera de la Cruz empezó recordando cuando, hace unas semanas, los responsables de Anthropic y OpenAI coincidieron en frenar los avances en inteligencia artificial, pensó lo "anticlimática" que resulta esa idea para el mundo de la cultura.

La creación cultural no entiende de límites, sino que es la rotura de esos límites la que permite su desarrollo. La delegada explicó cómo el interés por crear un camino diferente y de transgredir es básico en la creación cultural.

El llamado "fenómeno cultural" no es más que el resultado de no sentir "ningún tipo de freno para crear algo distinto, algo nuevo"; esa es una diferencia clave respecto a la inteligencia artificial: "los avances culturales nunca van a ser vistos con miedo, sino con aliento, esperanza y oportunidad de aprendizaje para terceros".

Rivera de la Cruz recordó las palabras del cineasta Rodrigo Cortés de que el cine y la literatura "no tienen la obligación de servir para nada, y deben seguir siendo así", dando el ejemplo de los Conciertos de Brandeburgo que "no servían para esto o para aquello".

La delegada defendió esta filosofía como uno de los grandes ejes diferenciadores de la cultura frente a la inteligencia artificial. El factor humano en la cultura es la capacidad de crear algo únicamente para nuestro disfrute, sin utilidad práctica.

"No es cultura vs inteligencia artificial"

Sin embargo, esto no es de "cultura vs inteligencia artificial", no se debe comparar una con la otra, se trata de cómo debe convivir la cultura con la inteligencia artificial. De los miedos de los creadores, de los abusos a los que se enfrentan, del espacio que queda para unos y para otros.

Rivera de la Cruz hizo referencia a las palabras Walter Benjamin, que en su obra La obra de arte en su época de la reproductibilidad técnica, planteó una pregunta muy interesante: "Si una máquina puede reproducir con cualquier exactitud una pintura, con la misma medida y color, de tal medida que diferenciarla de la original sea imposible para el ojo humano [algo que ya sabemos en estos momentos es perfectamente factible], ¿qué valor puede tener seguir haciendo cola para entrar en un museo, comprar una entrada, hacer cola para ver las obras originales?".

La respuesta se encuentra en el valor aurático de la obra. El valor de la pintura por haber sido creada en un momento concreto, en un contexto particular.

Rivera de la Cruz reivindicó que el valor de lo que se ha hecho ahora, por un ser humano en un contexto y unas circunstancias concretas, es lo que debe quedarnos. "La inteligencia artificial está entre nosotros, pero no convive con nosotros. O dicho de otro modo, no se ve influida por el ánimo o el desánimo de nuestra humanidad".

La cultura está intrínsecamente unida con el tiempo en el que es producida, y por eso, Rivera de la Cruz sostuvo la necesidad de garantizar una educación de calidad con un trabajo decente con crecimiento económico.

La delegada cree que la inteligencia artificial contribuirá a ser más precisos y más rápidos en conseguir estos objetivos, y que incluso facilitará a las industrias creativas su labor y facilitará su divulgación.

Pero lo que está claro es una cosa: la IA nunca será capaz de sustituir a lo más esencial del proceso creativo, el 'factor humano' que ha roto límites y barreras. Por eso, Rivera de la Cruz apela a que el sector creativo debe mirar la llegada de la inteligencia artificial con la seguridad de que estos avances no son como los culturales y que no pueden ser sustituidos.

Por último, Rivera de la Cruz clamó por la ambición de buscar fórmulas de colaboración sin sustitución, con la confianza de la producción de miles de años de producción cultural que nos avalan.