El presidente ejecutivo y director de EL ESPAÑOL, Pedro J. Ramírez, ha advertido que Europa necesita avanzar en la unión de capitales para crear un mercado único de inversión. "Sin un mercado único de capitales Europa seguirá siendo rica en ahorro, pero pobre en inversión estratégica".
Así lo indicó en la inauguración del VI Foro del Observatorio de las Finanzas y el Foro del Observatorio del Sector Asegurador organizado por EL ESPAÑOL e Invertia y que cuenta con la participación del gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá.
Ramírez ha recordado que cada año se “exportan” 300.000 millones de ahorro europeo que van a mercados extranjeros. "Es esencial que ese dinero se quede en Europa para financiar nuestra soberanía tecnológica y nuestra defensa", ha puntualizado.
Y ha agregado que el proyecto de Capital Markets Union, rebautizado como Savings and Investment Union parte de una evidencia: "hay mucho capital ocioso en unas regiones europeas y gran escasez de capital en otras".
En su intervención, también ha valorado los esfuerzos de Escrivá por aumentar la independencia del Banco de España y recordó su intervención del año pasado en este foro en relación del euro digital. "Este año esperamos con gran interés lo que pueda decir sobre éste y otro de sus temas de reflexión preferidos: la calidad institucional".
Ha recordado que la rentabilidad ha sido la gran sorpresa del año del sector bancario con un beneficio neto conjunto de aproximadamente 34.000 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 7% respecto de 2024. Y que para este 2026 el reto, con los tipos de interés en una senda descendente más clara, será mantener los ingresos vía comisiones netas y el volumen de crédito, "ya que el margen financiero puro sufrirá presión".
Pedro J. Ramírez, presidente ejecutivo y director de EL ESPAÑOL
Ramírez también se ha referido a una de las principales reclamaciones del sector para avanzar en simplificar y eliminar regulación. "Lo decía el otro día Ana Botín: el exceso de regulación en Europa se convierte en otro impuesto a la economía y a las empresas", ha indicado. También ha señalado la ineficiencia del impuesto extraordinario a la banca y mostró su confianza en que sea eliminado.
"Si Europa quiere que se le tome en serio cuando habla de autonomía estratégica y de una defensa consistente para proteger su libertad tiene que empezar por donde duele: menos regulación asfixiante, más integración bancaria, más mercado y más riesgo compartido", ha advertido.
El presidente ejecutivo y director de EL ESPAÑOL ha recordado como BBVA mejora en México y en Turquía, como Santander gana posiciones en Brasil, Reino Unido o Estados Unidos, "pero no en la Unión Europea". "Mientras Estados Unidos y China juegan en otra liga, con mercados financieros poderosos y megabancos capaces de financiar desde la cuarta, la quinta y la sexta revolución tecnológica, la UE se queda atrás".
Para Ramírez, Bruselas levanta barreras burocráticas y murallas regulatorias que restan escala y dispersan el capital. "Sin un sistema financiero potente, basado en las fusiones transnacionales, la autonomía estratégica europea será un slogan hueco. No es con comunicados bienintencionados y enfáticos del Consejo Europeo cómo se financian la defensa, la innovación y la transición energética".
Ha dicho además que la Unión Bancaria nació para romper el rígido vínculo de hierro entre bancos nacionales y Estados nación. Y por ello se ha avanzado en la supervisión única, en el mecanismo de resolución único, "pero queda el tercer pilar: el EDIS, el seguro común de depósitos sin el que todo lo recorrido puede quedar en vía muerta".
"Ese Seguro Europeo de Depósitos es el gran tabú que muchos prefieren eludir pero sin él no habrá Unión Bancaria. Sus detractores hablan de “mutualización de riesgos” y de que “pagar por los errores ajenos”. Puede que sea cierto. Pero mucho peor es la fragmentación estructural a la que su ausencia nos condena".
Porque -ha indicado- que el EDIS garantiza la misma protección al ahorrador en cualquier país de la Unión Bancaria y se reducen los incentivos a la fuga de depósitos en momentos de tensión. "Con el EDIS se refuerza la confianza en el euro como activo seguro, también frente a terceros".
Para Ramírez, también necesitamos avanzar en la unión de capitales y crear un mercado único de inversión para canalizar ahorro privado hacia proyectos paneuropeos de defensa, energía, infraestructuras y tecnología. Se reduciría asíla dependencia del crédito bancario y "nos acercaríamos al modelo de financiación de Estados Unidos".
"La seguridad y la libertad de Europa no se defienden solo en los consejos de ministros de Defensa, sino en la arquitectura silenciosa de sus mercados financieros. Sin una Capital Markets Union real, la UE seguirá mendigando inversión y tecnología, mientras presume de “soberanía estratégica” en discursos que el mercado escucha con escepticismo".
Finalmente, se ha referido al euro digital y se ha mostrado convencido de que puede ser una realidad. "La batalla del dinero también es geopolítica. Plataformas de pago estadounidenses, big tech globales y proyectos de stablecoins privadas amenazan con colonizar el sistema de pagos europeo. Iniciativas como Bizum que en España utilizan 29 millones de personas deberían servir de referencia".
En su opinión el euro digital es una pieza central de la autonomía estratégica."Mantendría el control europeo sobre la infraestructura crítica de pagos, reduciría la dependencia de proveedores y redes de terceros países y reforzaría el papel internacional del euro en un sistema monetario en disputa".
Ha abogado por un sistema financiero integrado, competitivo y menos encadenado por regulaciones contradictorias es el multiplicador de fuerza de cualquier proyecto de autonomía estratégica. Un sistema que permita financiar más rápido lo que importa: inteligencia artificial, ciberdefensa, industria militar, transición energética, resiliencia industrial.
Y ha concluido indicando que menos regulación asfixiante, Unión Bancaria consumada, fusiones transnacionales, euro digital, EDIS y mercado único de capitales no son piezas aisladas, sino que forman el armazón financiero de una Europa que quiera seguir siendo libre en un mundo de bloques.
"Si Europa rehúye estas reformas por miedo, seguirá siendo un gran mercado, pero un pequeño poder. Y los grandes poderes no preguntan, deciden. Ahí empieza, y termina, la verdadera discusión sobre nuestra libertad".
