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El economista jefe de Tressis, Daniel Lacalle, ha analizado la situación económica internacional y ha advertido de "los riesgos derivados del exceso de estímulos monetarios y fiscales en las principales economías desarrolladas" durante el VI Foro del Observatorio de las Finanzas organizado por EL ESPAÑOL e Invertia.

Lacalle ha recordado que "el año pasado tuvimos la rabieta de los aranceles, una de las idioteces más grandes que hemos vivido en las últimas décadas", en referencia al debate sobre el impacto de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y otras potencias.

"Esa idea de que los aranceles iban a destruir la economía americana y que la inflación se iba a disparar al 6%" ha provocado, según Lacalle, "un entorno completamente alucinante en que, por un lado, la iban a pagar los americanos y, por otro, en que iban a desgastar la economía europea".

Daniel Lacalle, doctor en Economía y columnista de EL ESPAÑOL

Sin embargo, ha afirmado que "por mucho estudio sesgado que salga, la evidencia es empírica: hoy tenemos una economía en Estados Unidos que crece al 4% y, además, ha creado empleo, eliminando empleo público, que es lo más importante. Además, la inflación está bajando y los datos son muy positivos".

Sobre el contexto global, el economista ha subrayado que "la economía global está en un entorno de crecimiento pobre, pero un crecimiento que no es riesgo de recesión ni siquiera en una Unión Europea gracias al mayor estímulo, que es el desplome del precio del petróleo y del gas natural".

Y ha añadido que "se habla muy poco de lo dependiente que es del precio del petróleo y eso hace un efecto muy positivo".

Mirando a 2026, el economista ha subrayado que "nos encontramos con otra oportunidad, que es la rabieta de las empresas tecnológicas que siempre ocurre antes de unas elecciones de medio término; hay que crear una narrativa".

Tecnológicas

De hecho, ha rechazado que las tecnológicas sean el foco del problema: "El riesgo que tiene la economía global ahora mismo no son ni las tecnológicas americanas ni los beneficios empresariales".

Según Lacalle, el verdadero peligro está en "el tsunami monetario que estamos viviendo".

"En Japón el Gobierno acaba de anunciar mucha mayor emisión monetaria y mucho mayor gasto público, y países como Francia y Reino Unido muestran estancamiento mientras los gobiernos no reducen sus desequilibrios fiscales, sino que los aumentan", ha alertado.

En el caso de España, ha advertido de "ese espejismo que es la economía española, que aumenta la deuda pública un 5%, pero baja con respecto al PIB nominal porque tenemos más inflación que el resto". De hecho, ha insistido en que "un espejismo estadístico es un gran problema a la hora de analizar las economías".

Además, Lacalle ha subrayado que "estamos viviendo en un mundo que está en proceso de desfiatización; los bancos centrales no están abandonando el dólar —es el porcentaje mayor de las reservas del mundo—, pero la desfiatización consiste en que los bancos centrales están acumulando y atesorando oro en vez de atesorar deuda de los países desarrollados".

Pese a los riesgos, el economista ha pedido no perder de vista el lado positivo de las turbulencias: "Es muy importante no olvidarnos de las oportunidades que crean estas rabietas, porque han sido las grandes oportunidades para generar mayor rentabilidad".

De cara al futuro, Lacalle ha pronosticado que "viene muchísima mayor creación del dinero artificial, que lleva a reducción del poder adquisitivo en la moneda y reducción del poder adquisitivo en los salarios".

Eso sí, ha aclarado que "no va a haber una recesión porque las dos cosas son ciertas".

El economista ha defendido que "nos hemos olvidado de la importancia de las medidas de oferta. No es ninguna sorpresa que en el momento en el que se levanta la bota regulatoria y se imponen las políticas de oferta, suban los salarios reales netos".

Por último, ha remarcado que la Unión Europea "tiene todos los ingredientes para recuperarse porque tiene el capital humano, empresarial y, número tres, el capital financiero. Lo único que se tiene que hacer es levantar la bota regulatoria del sector financiero y de las empresas".