La Reserva Federal (FED) ha presionado el botón del pánico y ha rebajado un cuarto de punto los tipos de interés en Estados Unidos. Una decisión que no adoptaba desde el año 2008. Toda una declaración de intenciones en una economía que crecía a un ritmo del 3% en 2018, y para el que el FMI estima un alza del PIB cercana al 2,6% para este año.

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El objetivo del equipo que lidera Jerome Powell es ‘blindar’ la próspera economía norteamericana de los vientos que llegan del exterior, y alargar lo máximo posible el ciclo expansivo. No se puede olvidar que la tasa de paro en el país es estructural (3,7%), alcanzando su nivel más bajo desde 1969, y que Wall Street lleva meses batiendo récords.

A pesar de esos buenos datos, la economía estadounidense vivió un crecimiento anualizado del 2,1% en el segundo trimestre del año, lo que supone una caída de un punto porcentual respecto al trimestre anterior. Además, la inflación no responde y los precios no suben. Por si fuera poco, algunos indicadores como el PMI manufacturero de la FED de Chicago se sitúa en los 44,4 puntos; su peor lectura desde 2015.

Por todo esto es por lo que la Reserva Federal ha optado por situar los tipos de interés entre el 2% y el 2,25%; es decir, niveles de diciembre de 2018 para dar nuevos bríos económicos a Estados Unidos.

Con este cambio de estrategia, tras nueve alzas consecutivas, la FED reconoce que hay cosas que le preocupan mucho. En concreto, “las implicaciones globales en el panorama económico, así como unas presiones inflacionarias todavía suaves”. Es por eso por lo que abre la puerta a “seguir monitoreando los datos económicos entrantes y actuará según sea apropiado”. Es decir, que abre la puerta a nuevas rebajas en los próximos meses.

Ahora bien, la decisión de la FED no ha sido compartida por todo el mundo. Dos de los doce miembros del Comité de Mercado Abierto votaron en contra; y los inversores se han visto decepcionados porque Powell no mostró más determinación de seguir bajando tipos en el futuro. 

Al término de la sesión en la Bolsa de Nueva York, el Dow Jones bajó un 1,23% hasta los 26.864 enteros, mientras que el S&P 500 descendió un 1,09% y terminó en 2.980 enteros.

Por su parte, el índice Nasdaq, donde cotizan los principales grupos tecnológicos, perdió un 1,19% cerrando en 8.175 enteros.

Aviso para el Banco Central Europeo

Sea como sea, el movimiento de la Reserva Federal se tiene que leer como una advertencia de lo que puede estar por venir: una ralentización global de la economía. ¿Y por qué? Porque hay numerosas incertidumbres que alimentan esa hipótesis: la posibilidad de que se produzca un Brexit caótico; los efectos que puede tener sobre la economía internacional la guerra comercial entre Estados Unidos y China; y la atonía económica que vive la Unión Europea, en donde el crecimiento no termina de arrancar.

Todo un aviso a navegantes para el resto de economías globales y que tendrá que recoger la futura presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde. Eso si antes el BCE de Mario Draghi no opta por seguir profundizando en el recorte de tipos en Europa avanzando hacia tasas negativas; una decisión que podría llegar en la próxima reunión del consejo del BCE en septiembre.

Comenzamos, de nuevo, una ‘guerra’ de bancos centrales para ver quién logra poner antes la máquina de crear dinero y ‘dopar’ a unas economías y mercados que se mueven al ritmo de los banqueros centrales. Estados Unidos llega mucho mejor preparada a esa batalla que el Viejo Continente, en donde las previsiones de crecimiento no son nada halagüeñas.

Crecimiento en España

La Comisión Europea prevé que la zona euro tenga un crecimiento en 2019 del 1,2% (cuatro décimas menos que en 2018). Para 2020 las cosas no son mejores, un alza del 1,4% en 2020. Es decir que la atonía económica se instala en Europa, acompañado de una parálisis de la evolución de la inflación que no pasa del 1,3%.

Todo eso por no hablar de lo que ocurre en España. La economía ha reducido su crecimiento a niveles del 2014. Un crecimiento intertrimestral del 0,5% durante el segundo trimestre y que sitúa el avance interanual en el 2,3%. Parece evidente que atrás quedan los niveles de crecimiento de 2015, 2016 o 2017. Y ojo, porque el FMI y Bruselas ya dicen que el crecimiento del año que viene estará por debajo del 2%. Una cifra que nos devuelve más a la España post-crisis que a la vigorosa economía que nos venden desde la clase política.

Estados Unidos se pone la venda antes de la herida. El propio Powell lo dijo este miércoles: la rebaja de tipos es “un seguro” ante lo que está por venir del exterior. Habrá que ir atándose los machos porque las reformas parecen cada vez más urgentes y necesarias para que -bancos centrales al margen- las economías vuelvan a crecer.

Impacto en las bolsas

La rebaja de los tipos de interés ha tenido su impacto en las bolsas. El Ibex 35 ha iniciado la sesión de este jueves con una caída del 0,19%, lo que ha llevado al selectivo a situarse en los 8.953,6 enteros a las 9.01 horas.

Así, el selectivo madrileño inició la sesión por debajo de la cota psicológica de los 9.000 puntos, a la espera de que mañana se publique el informe de empleo de Estados Unidos.

El resto de bolsas europeas abrían con caídas del 0,5% en el caso de Francfort, del 0,3% para París y del 0,6% para Londres.