Pocos podían predecir que Nazario Ibáñez Azorín, apasionado de las motocicletas, acabaría creando y vendiendo cascos para sus pilotos. Unido desde los 13 años a un taller de motocarros de su pueblo, Yecla (Murcia), Nazario montó su propio taller de motos al cumplir los 18 años, en 1967.

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Aficionado al trial, Nazario no era el único en su casa que desarrollaba esta pasión. Su hermano menor se dedicaba al motocross. Fue éste quien, en los 80, sufrió un accidente que hizo que su casco se abriera en dos. Nazario, acostumbrado a trabajar con fibras y resinas, intentó fabricar entonces un casco en fibra de vidrio que resistiera y que no se rompiera al sufrir golpes. Era 1983 cuando sacó al mercado el primer casco homologado. Había nacido NZI.

Pronto, y con nuevos modelos de casco integral en fibra de vidrio, el fundador de la compañía comenzó a contratar a jóvenes pilotos que probaran sus productos en primera persona. En 1986, los cascos comenzaron a exportarse a Italia, entonces gran productor de cascos homologados en Europa. Al país transalpino llevó los productos José María Bernat, padre del actual CEO de NZI, Juan José Bernat, y experto en el sector de la motocicleta.

Andrés Sánchez Marín, Julián Miralles o Àlex Crivillé fueron algunos de los pilotos de competición que, antes de los 90, se protegieron en las carreras con los cascos que se fabricaban en Yecla. En 1994, la exportación, que hasta entonces era a Italia, se extendió al resto de Europa.

Nazario Ibañez posa con una Honda NR, en un imagen de archivo. Cedida

"Nuestra intención es la proteger la vida humana y fabricar los mejores casos certificados disponibles", cuenta el CEO a este periódico, que añade: "Lo que queremos es ofrecer un alto nivel de protección y una oportunidad razonable de sobrevivir al accidente".

Objetivo Latinoamérica

Pronto, y con nuevos modelos de casco en marcha (como el Helix, en 1995), la fábrica de Yecla se quedaría pequeña. NZI puso en marcha otra en el mismo municipio, con 9.000 metros cuadrados dedicados a la producción, la misma que hoy sigue en pie.

A finales de los 90, la compañía de Nazario comenzó a llevar sus cascos a México, Chile, Argentina o Colombia. En esa época, los hijos de Ángel Nieto se unieron también a NZI.

En los 2000, llegaron los cascos de fibras de carbono. Juan Bautista, Emilio Alzamora o Carmelo Morales se interesaron por ellos. Por aquellos años, también Jorge Lorenzo y Álvaro Bautista llevaban los cascos murcianos; y Marc Márquez se subió al podio con él.

Jorge Lorenzo, con un casco NZI. Cedida

Con cerca de 40 trabajadores actuales en Yecla, NZI se llevó parte de su producción a China, donde se fabrica la colección de cascos de gran rotación, que se diseñan íntegramente en España. En Murcia sigue en marcha la fabricación de la gama deportiva y urbana. 

"Controlamos la producción día a día in situ", explica Bernat, matizando que en España se lleva a cabo la ingeniería del casco y el control de calidad.

Del casco a la silla para niños

No obstante, no todo se quedó en los cascos para las motos. En los últimos años, la marca murciana se ha lanzado a producir otros artículos con los que diversificar su negocio, vinculado a la seguridad.

En este sentido, NZI produce desde 2010 cascos de seguridad laboral para quienes trabajan en la construcción; en 2014, lanzó al mercado sillas de seguridad homologadas de niños para los coches. En 2013, además, utilizó sus fibras y resinas para crear palas de pádel.

Unida la marca a varios grupos de expertos sobre seguridad, la compañía está tratando de investigar nuevas fórmulas, materiales y avances digitales con los que mejorar sus cascos. En un momento en el que la seguridad vial no se cuestiona, NZI quiere seguir manteniendo su hueco.