2019 no pasará a la historia como uno de los mejores años para la industria aeronáutica. El Dubai AirShow, una de las ferias aeronáuticas más importantes del mundo, ha confirmado la pérdida de apetito del sector aéreo. Frente a los más de 110.000 millones de euros en contratos que Airbus y Boeing consiguieron captar en 2018, este año han conseguido superar los 50.000 millones a duras penas

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Un indicador que está muy alineado con lo vivido en el sector durante todo 2019. A lo largo de los 10 primeros meses del año Airbus ha cerrado con 542 pedidos netos mientras que Boeing cuenta con 95 cancelaciones de pedidos. Esto supone que entre los dos gigantes acumulan 447 pedidos en lo que va de 2019

Esta cifra supone que los dos gigantes aeronáuticos van camino de cerrar el año con menor número de pedidos desde 2009. Hace una década entre ambas compañías acumularon 413 encargos. Desde ese año, anualmente Airbus y Boeing han acumulado entre 1.500 y 2.000 pedidos anuales. Una cifra de la que este año quedarán muy lejos. 

Y es que, al poco apetito mostrado por las aerolíneas se suman las cancelaciones. Boeing ha visto como los dos accidentes mortales sufridos por su modelo estrella, el 737 MAX, ha supuesto un importante número de cancelaciones. Hasta el pasado 31 de octubre la estadounidense cuenta con 202 cancelaciones de esta familia de aviones.

Pese a que Airbus ha tenido un comportamiento comercial mucho más positivo en lo que va de 2019, que proyecta unos resultados muy similares a los 747 pedidos del pasado ejercicio, la europea también ha sufrido un número importante de cancelaciones. En concreto, hasta el 31 de octubre la empresa europea acumula 176 pedidos cancelados.

Entre las razones para este mal comportamiento de la demanda en 2019, los expertos del sector señalan a la desaceleración de la economía mundial. El sector de las líneas aéreas cuenta con unos márgenes muy estrechos y las señales a corto plazo no son nada positivas. Las distintas guerras comerciales que disputa Estados Unidos con China o Europa, entre otros, están llenando de pesimismo a las proyecciones económicas de las principales aerolíneas mundiales. 

El Dubai AirShow en cifras

Durante la feria celebrada en Dubai, tanto Airbus como Boeing han conseguido firmar importantes acuerdos que las primeras estimaciones fijan en 54.500 millones de dólares. Emirates encargó 50 aviones del modelo de doble pasillo y larga distancia Airbus A350 XWB, por valor de 16.000 millones de dólares, e hizo la primera adquisición del nuevo modelo Boeing 787 Dreamliners por 9.000 millones de dólares.

Por su parte, la compañía Air Arabia, la primera y mayor operadora low cost de Oriente Medio y el Norte de África, anunció un acuerdo de 14.000 millones de dólares por la compra de 120 unidades de aviones de Airbus.

También Air Senegal firmó un memorando de entendimiento con el fabricante europeo para adquirir ocho modelos A220-300, tras convertirse este mismo año en la primera empresa africana en utilizar el A330neo, la nueva generación de aviones de fuselaje ancho de Airbus. Asimismo, la aerolínea saudí low cost Flynas hizo un pedido de diez A321XLRs, que se suman a otros 80 de la familia del A320neo adquiridos en 2016 por la compañía.

Además, la sociedad de alquiler y financiación de aviones comerciales de General Electric, GE Capital Aviation Services (GECAS), rubricó un acuerdo para la adquisición de 12 aeronaves del modelo A330neo y otras 20 del modelo A321XLR.

La empresa también rubricó un contrato con la aerolínea británica de bajo coste Easyjet para la venta de doce aviones de pasillo único A320neo, cuyo valor a precio de catálogo superaría los 1.300 millones de dólares.

Finalmente, las autoridades de Ghana firmaron un memorando de entendimiento para la compra de ocho modelos de la familia A220-300 y firmó un memorando de entendimiento con Boeing para adquirir tres Dreamliners por valor de 877,3 millones de dólares.

En definitiva, Airbus y Boeing encaran la recta final de un ejercicio marcado por los problemas del modelo estrella de la estadounidense y la cautela de las líneas aéreas. Dos ingredientes que tendrán como resultado un año pobre en pedidos. Habrá que esperar al próximo ejercicio para saber si estamos ante un parón o, simplemente, la industria está tomando un respiro para volver a retomar la velocidad de crucero a la que nos tuvo acostumbrados durante la última década.