La banca europea podría recibir buenas noticias desde Fráncfort la próxima semana. El Banco Central Europeo (BCE) mantiene abierto un serio debate sobre la posibilidad de levantar parte del castigo al exceso de liquidez de las entidades, una medida que puso en marcha en la crisis financiera para fomentar la concesión de crédito y estimular así la economía.

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Para poner a buen recaudo el exceso de liquidez, la banca europea deposita a diario sus reservas en la facilidad de depósito del BCE. Y por ello tiene que pagar un interés del 0,4%. Ese recargo es el que ha generado la polémica en el sector financiero sobre si los bancos deben o no trasladar al cliente final -algo que ya hacen con las empresas- ese pago.

Para dar oxígeno a las entidades, el BCE estudia modificar el sistema con un nuevo esquema por el que dejará de penalizar la liquidez de las entidades en su conjunto y se activara bajo distintos parámetros, según fuentes conocedoras del debate. En concreto, la permanencia del depósito en el banco central o el importe del mismo.

Con esta medida, "no se buscaría ayudar a la banca, sino dejar de penalizar a las entidades", explica a EL ESPAÑOL una fuente financiera conocedora del debate.

El argumento de los bancos frente al regulador en esta batalla -en la que la banca española ha estado muy activa- ha sido que si ese dinero se guarda en la facilidad de depósito es porque no hay demanda de crédito solvente en la Eurozona para ponerlo en circulación.

Tanto es así que la financiación a la economía europea crece a tasas del 3,5%, esto es, superiores al crecimiento de la Eurozona, que en 2018 avanzó un 1,8%.

Según los últimos datos de la Financiación del Eurosistema difundidos este martes, en la última semana de agosto permanecían en esta facilidad de depósito nada menos que 554.736 millones de euros.

Toda esta cuantía está penalizada con el -0,4%, lo que supone un coste próximo a 2.250 millones de euros para la banca europea en un momento en el que los márgenes de su actividad clásica (hipotecas, préstamos, etc.) han caído de forma notable por estar el precio del dinero en mínimos históricos.

El Banco de España

Los daños que el escenario de bajos tipos de interés casi perenne en Europa están generando en las entidades financieras preocupa a muchos bancos centrales del Viejo Continente. Y el Banco de España no es ajeno a este debate.

En su primer discurso tras la vuelta de vacaciones, el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, se pronunció a favor de este tipo de medidas para compensar a las entidades y evitar que "la permanencia de tipos de interés bajos, o incluso negativos, pueda tener efectos sobre la estabilidad financiera y la rentabilidad de las entidades" en un momento de grandes amenazas económicas por la incertidumbre del Brexit o la guerra comercial.

El gobernador recordó que la política monetaria del BCE ha tenido efectos muy buenos en la economía, que han beneficiado a los bancos. Pero advirtió que "es necesario llevar a cabo un seguimiento continuo" de la política económica para determinar "si son necesarias medidas que mitiguen los efectos de los tipos bajos sobre la capacidad de intermediación del sistema bancario".

En este sentido, avanzó que el Consejo de Gobierno del Eurosistema había solicitado un análisis para estudiar si es posible establecer un "sistema para remuneración de las reservas bancarias que incorpore distintos tramos".

El mercado se prepara

Bancos de inversión, como Bank of America Merrill Lynch ya están incorporando estas posibilidades a sus estudios y análisis sobre los próximos pasos que pueda dar el BCE en la reunión que mantendrá el próximo 12 de septiembre.

Mientras, fuentes citadas por Reuters señalaban este martes que el BCE estudia poner en marcha un paquete que incorpore un recorte de tipos y apuntaba también a una "compensación para los bancos" por los efectos negativos de esos bajos tipos eliminando la penalización del llamado overnight deposit.

También está sobre la mesa reactivar nuevas compras de deuda. Pero se haga lo que se haga será teniendo en cuenta que el banco central debe dejar algo de munición a su futura gobernadora, Christine Lagarde, que se incorpora en noviembre.