En las vacaciones, muchas personas se trasladan a la casa de la playa o del pueblo para desconectar del ajetreo de la ciudad. El 25% de los españoles dispone de una segunda vivienda en propiedad, destaca el V Estudio Casaktua. Sin embargo, disponer de una residencia fuera de la ciudad conlleva unos gastos que no hay que asumir cuando se opta por otro tipo de alojamiento. Se trata de la factura de la luz. 

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Tener una segunda vivienda genera "un gasto adicional cada mes en la factura eléctrica, aunque no la estemos utilizando", señala el CEO de Lucera, Emilio Bravo. Eso se debe a que en algunas ocasiones, se cae en el error de contratar la misma tarifa que se tiene en la vivienda habitual o una serie de servicios que finalmente no se utilizan. Prácticas que elevan la cuantía a pagar. 

Ante este gasto, muchos propietarios optan por dar de baja la luz. Sin embargo, esta opción es la que menos recomiendan algunas empresas, como Lucera. Según explica, esta medida solo es rentable para las viviendas que no se vayan a habitar en el medio-largo plazo o que se encuentren a la venta ya que obliga a los usuarios a pagar un coste cuando se da de alta el servicio. 

Pero hay una forma de ahorrar sin llevar a cortar el suministro eléctrico. Solamente hay que tener en cuenta una serie de factores, como la potencia contratada, el precio de la luz, contratar la tarifa adecuada y eliminar los servicios adicionales. 

Tips de ahorro

La potencia contratada indica el número de electrodomésticos y otros aparatos que se pueden utilizar a la vez, como por ejemplo encender la vitrocerámica mientras está funcionando la lavadora. Muchos usuarios ajustan la potencia de su segunda residencia al mínimo y los miembros de la familia se organizan para consumir de la manera más eficiente posible.

Esta práctica permite ahorrarse unos euros en la factura, sin embargo hay que tener en cuenta una cosa si se opta por esta solución. No se debe contratar una potencia demasiado baja porque volver a subirla puede suponer un coste de alrededor de 60 euros adicionales por cada tramo de potencia que se aumente.

El otro consejo es analizar el precio de la luz y elegir la tarifa que más se adecua a las necesidades de cada uno. Una de las modalidades que más permite ahorrar es el pago de la energía por horas. El problema es que solo pueden contratar este tipo de facturación los usuarios que disponen de un contador inteligente integrado en la red. 

La última consiste en eliminar los servicios adicionales. Algunas compañías eléctricas ofrecen servicios a mayores que incrementan el precio a pagar. Sin embargo, en ocasiones algunos de estos servicios no son útiles para los usuarios en su segunda vivienda.