Telefónica sigue avanzando en la reconversión de la antigua operadora de telecomunicaciones a la compañía tecnológica que José María Álvarez Pallete tiene en su cabeza. Una transformación que se lleva a cabo ladrillo a ladrillo y que requiere una difícil combinación: invertir en nuevas redes y plataformas mientras que, al mismo tiempo, se trabaja para reducir la deuda de la operadora.

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Esta transformación se está produciendo ante la inminente llegada del 5G, el creciente protagonismo de la Inteligencia Artificial y el aumento del consumo de datos (que será el auténtico negocio del futuro). Es por ello que Álvarez Pallete tiene en su mente una nueva compañía, alejada de la operadora de telecomunicaciones tradicional que conocemos, basada en plataformas digitales donde el cliente sea el protagonista y pueda configurar sus propias redes.

Se trata de un ‘lifting’ que se ejecuta en un contexto complicado para el sector de las telecomunicaciones. Precisamente en esa transición, en la que ninguna telco tiene muy claro por dónde van a ir las cosas, parece extraño encontrar una compañía cuyo negocio evoluciona de forma positiva, y las cuentas del primer semestre del año vienen a demostrarlo.

Es cierto que los ingresos se estancan en los 24.121 millones de euros, aunque excluyendo tipos de cambio aumentan un 4,3%. Su comportamiento, en cambio, está en línea con el resto del sector. Además, se reduce la deuda hasta los 40.230 millones de euros, frente a los casi 50.000 millones que tenía a cierre de 2015. Lleva ya nueve trimestres consecutivos de descensos. Los principales mercados y áreas de negocio evolucionan de forma favorable, y si hasta junio el OIBDA aumentó un 1,3%, el objetivo es que suba hasta el 2%.

Por último, los márgenes, que suben en el año 2,8 puntos hasta el 36,1%. Es decir, que en general se trata de unas cuentas positivas. Así, por ejemplo, lo indican analistas de Fidentiis, quienes indican que han estado “por encima de lo esperado”. Lo mismo señala Bereneberg, que habla de unos “resultados sólidos” y con un mercado como el español dentro de los objetivos que estaban previstos.

Precisamente el mercado español es en el que se han fijado en las últimas horas los inversores. Lo hacían después de que el CEO de Orange durante su conferencia con analistas culpara a la gran competencia que hay en el mercado español del estancamiento de sus ingresos en el país. ¿El efecto? Pues básicamente que Telefónica (y MásMóvil en menor medida) se han resentido en su cotización bursátil.

Las acciones de la operadora que lidera Álvarez Pallete se dejaron un 2,9% en la jornada, un movimiento que pocos analistas terminan de entender. Sobre todo porque, en los primeros compases de la sesión del jueves los títulos llegaron a subir un 1,5%.

¿Qué pudo influir? “Difícil saberlo”, explica Eduardo Bolinches, analista de mercados. Eso sí, recuerda que los títulos de Telefónica venían de una subida de algo más de punto y medio en el último mes, por lo que en los últimos días venía ya efectuando un movimiento correctivo.

A su juicio, las dudas expresadas por Orange sobre el mercado español, acompañadas de esa corrección, pudieron influir en la evolución de los títulos en la sesión de este jueves. Ahora bien, para el analista lo importante es lo que ocurra en la jornada de este viernes, que denotará el movimiento que quiere hacer la acción de Telefónica.

El caso de España 

Algunos analistas llaman la atención también sobre las dudas de Orange sobre la competitividad del mercado español. Es cierto que hablamos de un país en el que la guerra de precios y el segmento del bajo coste parece haberse instalado por parte de algunos operadores. Sin embargo, se trata de mercados en donde Telefónica -excepto por su presencia con O2- no quiere entrar.

De hecho, a nivel global, Telefónica, ha logrado una mejora del 4,4% del ingreso medio por cliente, y mantener estable su número de abonados. Si miramos a España, los clientes convergentes aumentan un 4% con una ganancia neta de 37.000 usuarios, con un ARPU de 88,5 euros que crece un 0,3% frente al trimestre anterior a pesar de que hay un mayor peso de clientes de O2 que, obviamente, tienen un ARPU más bajo.

El camino de la transformación no ha hecho nada más que comenzar. Telefónica busca ser una nueva compañía, un todo o nada que Álvarez Pallete está dispuesto a liderar pese a las presiones del mercado. Para muestra, las palabras a los analistas ante su insistencia por la reducción de la deuda: “No nos sentimos forzados a vender activos para reducir deuda”. El órdago está lanzado.