Sacyr consiguió un beneficio neto de 80 millones de euros durante el primer semestre del año, un aumento del 11% respecto del registrado entre enero y junio de 2018. La compañía alcanzó un ebitda de 315 millones de euros en el primer semestre de 2019, el 32% más que en el mismo periodo del ejercicio anterior.

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La cifra de negocio de Sacyr superó la barrera de los 2.000 millones de euros (2.009 millones) en el semestre tras aumentar el 11%. El 58% de esa cifra se obtuvo en los mercados internacionales.

El ebitda de la división de ingeniería e infraestructuras creció a un ritmo del 70%, el de servicios, al 26% y el de concesiones avanzó el 17%. Actualmente, el 77% del ebitda de Sacyr proviene de activos concesionales.

La cartera de ingresos futuros cerró el semestre en 42.642 millones de euros, de los que el 73% son internacionales.

Por actividades, en infraestructuras los contratos internacionales representan el 87% del total; en concesiones, el 82%; en servicios, el 32%; y en industrial, el 12%.

Durante el primer semestre, la deuda corporativa con recurso disminuyó y pasó de 1.138 millones a 1.087 millones. El conjunto de la deuda neta del grupo se situó al cierre del citado periodo en 4.443 millones de euros, de los cuales más del 75% corresponden a financiación de proyectos, debido, principalmente, al aumento de las inversiones en el desarrollo de proyectos que fortalecen el perfil concesional de la empresa.

La compañía continuó con su estrategia de rotación de activos y durante el primer semestre vendió su participación en Itínere por 202 millones de euros y el 49% de su participación en siete activos chilenos, por 440 millones (incluida deuda).

La compañía ha vuelto a una política regular de retribución al accionista y en el mes de febrero ya abonó un scrip dividend de 0,051 euros por acción. En julio ha llevado a cabo el segundo dividendo del año, de 0,054 euros, por lo los accionistas cobrarán durante este año 0,105 euros, lo que implica una rentabilidad superior al 5%.

Evolución por áreas de negocio

Sacyr Concesiones tuvo una cifra de negocios de 445 millones de euros, el 36% superior a la obtenida en el primer semestre de 2018. Del total, 238 millones de euros correspondieron a ingresos concesionales, que crecieron el 19% por el crecimiento operativo de los activos, el inicio de la explotación de los aeropuertos del Tepual y Challacuta (Chile), además de la positiva evolución del tráfico de las autopistas.

Los 206 millones restantes son ingresos de construcción, que crecen con fuerza por la ejecución de proyectos en Colombia, México y Uruguay. El ebitda alcanzó los 151 millones de euros, el 17% más.

La cartera de ingresos futuros de esta división se situó en 27.849 millones de euros, con un peso internacional del 82%. Durante el primer semestre, Sacyr se ha adjudicado dos proyectos en Chile: la autopista Los Vilos-La Serena, que aporta 864 millones de euros a la cartera, y el Aeropuerto de Chacalluta, con una cartera de 203 millones. En Uruguay, un consorcio encabezado por Sacyr se ha adjudicado el Ferrocarril Central, que aporta unos ingresos futuros aproximados de 2.200 millones.

Por su parte, la cifra de negocios de la división de ingeniería e infraestructuras alcanzó los 959 millones de euros, con un crecimiento del 19% respecto al primer semestre de 2019. El ebitda creció el 70%, hasta 104 millones de euros, y el margen de ebitda mejoró hasta el 10,8%, frente al 7,6% de enero-junio de 2018.

La cartera de infraestructuras alcanzó los 6.699 millones de euros, con un crecimiento del 8%, y supone 42 meses de actividad. El 87% de la cartera se sitúa fuera de España.

Cabe destacar la adjudicación de proyectos como la construcción de la autopista Los Vilos-La Serena en Chile, por 331 millones de euros, el ferrocarril Central de Uruguay, por 735 millones, la prolongación del Tranvía de Edimburgo, por 120 millones, la rehabilitación de un tramo de autopista en Texas, por 102 millones, o la construcción del Corredor del Mediterráneo del AVE en Almería, por 98 millones.

La cifra de negocio de la división de servicios creció el 4%, hasta los 550 millones de euros. El ebitda alcanzó los 55 millones de euros, el 26% más que en 2018, gracias a la aportación de todas las áreas: Medioambiente (+36%), Multiservicios (+60%) y Agua (+7%). El margen ebitda crece y pasa del 8,2% al 10%.

La cartera de Servicios se situó a cierre del semestre en 5.662 millones de euros, de la que el 32% ya es internacional. En este sentido, en el semestre destacan contratos de conservación de carreteras en Perú por 18 millones y Chile por 13 millones de euros; de limpieza de las terminales 1 y 2 del aeropuerto de El Prat (Barcelona) por 58 millones de euros, limpieza de hospitales en España por 14 millones de euros, operación y mantenimiento de depuradoras en Navarra y la gestión del agua en Biar (Alicante) por 14,6 millones.

Por último, La cifra de negocios de la división industrial alcanzó los 216 millones de euros, un 17% menos, y sumó un ebitda de 16 millones, una reducción del 11%. Estas cifras se deben a que la compañía ha finalizado grandes proyectos en cartera, como Nuevo Mundo y La Pampilla (Perú).

La cartera de industrial asciende a 2.432 millones de euros, de la que el 12% es internacional. Entre los contratos adjudicados en el primer semestre, destaca la entrada de la compañía en el sector minero peruano, con un contrato en la mina de cobre de Quellaveco. Además, ha firmado varios contratos para la construcción de energías renovables en Chile y Bolivia.