El fallo en los motores Renault que hace que algunos coches de esta casa, Dacia y Nissan consuman más aceite del habitual no es algo que haya aparecido en las últimas semanas. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) reconoce que mucho antes de que la organización de consumidores francesa (UFC-Que Choisir) hubiese denunciado al grupo automovilístico, ya habían recibido alguna reclamación aislada. Y es que estas reclamaciones pueden datar, según fuentes de la organización, de los años 2014 o 2015.

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Se calcula que en España hay alrededor de 100.000 coches afectados. Estos son los modelos Captur, Clio 4, Kadjar, Kangoo 2, Megane 3, Scenic 3 y Grand Scenic 3 de la casa Renault; los Dokker, Duster y Lodgy de Dacia; y los Juke, Qashqai 2 y Pulsar de Nissan fabricados entre 2012 y 2016. 

Uno de los afectados, con el que ha contactado este periódico, compró su Renault Captur 1.2 gasolina en 2017 y, cuando fue a la primera revisión, en el taller le dijeron que el coche había consumido más aceite del normal para los pocos kilómetros que tenía. Una anomalía a la que la casa no le dio importancia y de la que tampoco dieron al cliente una explicación.  

Según éste, simplemente le dijeron “que perdía aceite y era necesario cambiar una pieza, pero no me dieron una explicación concreta”. Tampoco le explicaron qué cambios le hicieron al coche y si esto era algo habitual o no. “Era una anomalía que no debería aparecer en un coche tan nuevo”, afirma, y nada más. 

A este cliente le detectaron este problema en una revisión y fueron los propios trabajadores del taller quienes se dieron cuenta de ello porque, según él, el coche no le pedía aceite ni había saltado el indicador. “En ningún momento el coche hizo ademán de nada”, explica. 

Desde Renault reconocen que hubo casos de clientes que se acercaron a los talleres oficiales con esta avería porque el coche les había indicado falta de aceite. En estos casos, los talleres les hicieron los cambios y las reparaciones necesarias, pero, según indican, se trata de casos aislados. 

Reparaciones de hasta 4.000 euros

Los motores de estos coches tienen un problema de fábrica que provoca un consumo de aceite superior al litro por cada 1.000 kilómetros. Esto, según el portavoz de la OCU, Enrique García, puede generar “graves averías” en los motores que van desde roturas del árbol de levas y válvulas hasta gripado del motor.  

Los árboles de levas se encargan de abrir las válvulas de la culata siempre que es necesario. Estos son elementos especialmente sensibles y que necesitan una lubricación correcta con el aceite porque cuando no llevan casquillos y se apoyan directamente con la culata, pueden causar daños cuya reparación pasa por sustituir esta última. Una reparación cuyo coste puede alcanzar los 1.000 euros. 

En los casos más graves, los bajos niveles de aceite pueden provocar un gripado en el motor. Un mal uso del aceite genera grumos, espumas o disoluciones que obstruyen los conductos de lubricación o eliminan las propiedades antifricción del aceite. Lo peor que puede ocurrir en este caso es que alguna de las bielas o los pistones se agarroten y rompan por completo la mecánica, obligando al propietario del coche a comprar un motor nuevo. Un gasto que ronda los 4.000 euros, aunque en algunos casos este importe se puede duplicar o triplicar. 

Afortunadamente, al cliente con el que ha hablado este periódico le solucionaron el problema y no ha vuelto a tener incidencias. Sin embargo, otros clientes no lo han detectado a tiempo y han presentado una reclamación a la OCU. Y es que, como han explicado desde la organización, en el primer día después de hacerse pública la noticia, el organismo recibió más de un centenar de reclamaciones sobre este asunto.