El inesperado adiós de Juan Pablo Lázaro a la presidencia de la patronal madrileña CEIM ha provocado un terremoto en el empresariado madrileño. La marcha del todavía presidente llega tras cinco años liderando la organización, y viene motivada por el  “cansancio y la necesidad de centrarme en mi empresa, Sending Transporte Urgente”, indica el propio Lázaro. 

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El adiós de Lázaro viene acompañado también de su renuncia a la vicepresidencia de CEOE (que le corresponde por estatutos al presidente de CEIM) y a la presidencia de la patronal de logística Uno. Unos puestos que han obligado a poner en marcha la operación relevo a marchas forzadas y de la manera más ordenada posible. 

En el caso de la patronal madrileña CEIM, la salida de Lázaro hará que se adelanten las elecciones previstas para finales de año. Se celebrarán en junio, y en el mundo de la empresa madrileña se da por descontado que será Miguel Garrido, actual secretario general de CEIM, quien dé el paso al frente y se imponga en dichos comicios. 

¿Puede haber otros rivales? Podría haberlos. En las últimas horas ha aparecido el nombre de la presidenta de la Asociación Española de Mujeres Empresarias (ASEME), Eva Serrano. EL ESPAÑOL ha intentado contactar con Serrano sin éxito, pero desde su entorno aseguran que “no hay novedades” y ni confirman ni desmienten que esté planteándose dar el salto a la presidencia de CEIM. 

La patronal de logística, UNO

La patronal de logística UNO también vivirá cambios. Allí todo apunta a que tras la salida de Lázaro será su secretario general, Francisco Aranda, quien será escogido por aclamación nuevo presidente. Será, por tanto, un movimiento de continuidad respecto a la gestión que viene llevándose a cabo en una de las plataformas que representa a un sector que está en plena ebullición por el auge del comercio electrónico. 

Estos relevos se enmarcan en la creencia que existe desde los actuales equipos directivos de que los presidentes de las patronales deben tener una dedicación exclusiva. “Los tiempos ya no son los que eran, esto exige muchas horas. Ya no se viene a tener un puesto representativo. Ahora también hay que gestionar”, apuntan algunos de ellos. 

La profesionalización se ha podido ver ya en algunas otras patronales como CEOE, en donde el presidente Antonio Garamendi trabaja a tiempo completo con un salario. También ocurre ya en CEPYME, y en otras confederaciones empresariales en España. Así que en el entorno de la patronal madrileña no creen que resulte extraño la apuesta por un perfil más ‘profesionalizado’ para liderar ambas organizaciones. 

Juan Pablo Lázaro también dejará de presidir el Club Financiero Génova. A finales de este mismo mes llegará el relevo al frente de uno de los principales puntos de reunión empresarial del país. Desde el entorno del ya expresidente deslizan el nombre de Arturo de las Heras como su relevo. 

De las Heras es el presidente del Centro de Estudios Financieros (CEF) y de la Universidad a Distancia de Madrid (Udima). Además, es miembro de la patronal madrileña CEIM, en donde ocupa la posición de vocal de la Junta Directiva de la organización. 

Otros motivos 

Más allá de los cambios, el adiós de Lázaro no está exento de polémica. Él insiste una y otra vez en que es una decisión meditada, y que ya había insinuado hace un par de años. Por eso, dice no entender por qué salen a la luz otros motivos que no han influido para nada en su decisión. 

Se refiere a la reclamación de la Comunidad de Madrid de algo más de tres millones de euros por irregularidades en los cursos de formación. Algo que, según explica, “corresponde a la Cámara de Comercio, que ya ha presentado los avales necesarios”. No sólo eso, es que está convencido de que es un tema que será recurrido y que llevará años resolver. 

Por otro lado, El Economista achacaba su adiós a la investigación que se lleva a cabo sobre la concesión de créditos en AvalMadrid por parte del Banco de España. Lázaro fue consejero por CEIM (que es accionista) entre 2006 y 2014. Hace tres años el regulador encontró que se habían cometido irregularidades en la concesión de créditos, y que se habían otorgado algunos a los propios consejeros de AvalMadrid. 

Lázaro dice sentirse tranquilo por su trabajo como consejero de AvalMadrid, y recuerda que será el Banco de España quien tenga la última palabra sobre lo acontecido. En cualquier caso, insiste en que su único objetivo es dejar los puestos de representación empresarial tras más de 20 años en el mundo asociativo para centrarse en expandir su empresa.