La presión de los mercados  hacía necesario un cambio de rumbo, y Neinor ha optado por dar un volantazo a su estrategia. Con una acción que, en sólo un año, ha caído un 32% y sin visos de mejora, la promotora inmobiliaria ha decidido dar una vuelta al negocio y relevar a su cabeza más visible, al CEO, Juan Velayos que ha presentado su renuncia tras llegar a un acuerdo con el consejo. 

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“Es coherente que cuando llega un nuevo plan estratégico haya un cambio”, ha señalado el hasta ahora máximo responsable de Neinor. En su lugar se crea ahora una bicefalia: el hasta ahora director de operaciones, Borja García-Egotxeaga, será el consejero delegado; le acompañará Jordi Argemí como adjunto con plenas responsabilidades en la parte financiera, área en la que venía ejerciendo hasta el momento. 

Al mismo tiempo se refuerza el control sobre la compañía de su principal accionista: el fondo Adar Capital, que ha impuesto a su representante en el consejo, Jorge Pepa, como nuevo vicepresidente ejecutivo. Un puesto que, según fuentes de la promotora, viene a “visualizar” mejor la empresa, algo que debía dar “confort” al mercado. 

Borja García-Egotxeaga CEO de Neinor y Jordi Argemí, CEO adjunto de la promotora.

Los inversores llevan tiempo indicando a Neinor que no se creían su hoja de ruta de cara a los próximos años: sólo en 2019 tenía previsto entregar 2.000 unidades, una cifra que se había recortado el año pasado cuando se lanzó un profit warning. Ahora los objetivos vuelven a revisarse, ya que la estimación de Neinor Homes es alcanzar un ebitda en 2019 de 70 millones frente a los 150 previstos; de 100 millones en 2020 (frente a 300 millones) y de 150 millones en 2021 frente a 225 millones previstos en el anterior plan. 

Así se lo han presentado los nuevos gestores al consejo de Neinor este lunes, en una reunión en la que se ha dado forma a la nueva estructura de la promotora. Así, a partir de ahora, se prevé la entrega de entre 1.200 y 1.700 unidades en 2019. De cara al 2020 se entregarán entre 1.700 y 2.400 y en 2021 se alcanzará la velocidad de crucero con cerca de 2.400-2.750 unidades.

Estas cifras suponen una drástica reducción tanto de ingresos como de unidades de venta anualmente, aunque el cómputo global de entregar 6.000 unidades en 2021 se mantiene. El problema, según fuentes de la empresa, es que “ha habido retrasos administrativos con las licencias, y la dinamización del sector ha hecho que las subcontratas escaseen”, lo que ha provocado que muchos de los tiempos fijados con anterioridad sean imposibles de cumplir. 

El dividendo

La compra de suelo será también un pilar fundamental de la nueva gestión de Neinor. Se invertirán 100 millones al año hasta 2020, en 2021 se invertirán 150 millones y en 2022 la cifra aumentará hasta los 250 millones de euros anuales.

Las cuentas de García-Egotxeaga y Argemí indican que la mayor parte de la generación de caja se hará entre 2020 y 2022, un período en el que se generará un exceso de caja de unos 200 millones de euros. Esto hará que en 2020 comience el reparto de dividendo, tal y como estaba planteado con un payout del 50% que subirá hasta el 70% en 2022. 

Está previsto también comprar hasta 100 millones de euros más en acciones de autocartera. ¿Objetivo? Poder incrementar entre un 5% y un 10% la remuneración al accionista. Una operación que se hará gracias a un equity swap firmado con Goldman Sachs, que será el que se ocupe de efectuar las compras durante el próximo año y medio. 

El nuevo equipo directivo confía en que con estas nuevas previsiones el mercado pueda “visualizar la velocidad de crucero” de la compañía y reconocer el valor en Bolsa de Neinor, ya que por el momento “el mercado no está creyendo nuestro plan actual”, según reconoce la propia Neinor.