Mucho antes de que cierre la central nuclear de Almaraz, previsiblemente en 2027, Iberdrola tendrá instalada en Extremadura el doble de potencia renovable de la que perderá. Lo hará gracias a la instalación de nuevos parques de energía fotovoltaica. 

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Si Almaraz produce 2.095 megavatios, de los que Iberdrola controla un 53%, la eléctrica pretende poner en marcha 2.000 nuevos megavatios en la comunidad autónoma hasta 2022. Son dos terceras partes de todos los nuevos megavatios renovables que pondrá en marcha la compañía en este periodo. 

El proyecto más importante de los que se van a desarrollar en la región se llama Núñez de Balboa, como Vasco, el explorador nacido en Badajoz que se convirtió en el primer europeo que fundó una ciudad permanente en el continente americano. 

Antes de las elecciones

Iberdrola acaba de poner el panel inaugural en una ceremonia en la que el presidente de la eléctrica, Ignacio Sánchez Galán, ha estado acompañado por el de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, quien pidió soluciones para Almaraz y Campo Arañuelo. 

Fernández Vara, que se enfrenta a las autonómicas del 26 de mayo, ha aprovechado para felicitarse por una inversión de casi 300 millones en la que llegarán a trabajar un millar de personas. Ocupará una superficie superior a 1.100 campos de fútbol, fue desarrollada, en origen, por Ecoenergías del Guadiana, y cuenta con la participación de Iberdrola desde hace un año.

Núñez de Balboa contará con 500 MW de potencia que la convierten en la mayor planta en construcción en España y en Europa. En su construcción participarán empresas locales como la propia Ecoenergías del Guadiana, Imedexsa, Cubillana, Elaborex y el Instituto Aeronáutico.

A Nuñez de Balboa hay que añadir otros proyectos que ya están en fase de desarrollo en la región: las plantas cacereñas de Ceclavín (328 MW), Arenales (150 MW) y Campo Arañuelo I y II (ambas de 50 MW) que, en total, suponen otros 578 MW.

Inversión total 

Iberdrola prevé invertir 8.000 millones en energías limpias entre 2018 y 2022 y pondrá en marcha 10.000 nuevos megavatios solares y eólicos hasta 2030, tal y como ya anunció la compañía en la actualización de sus perspectivas estratégicas en Londres. 

Este proyecto supondrá la creación de 20.000 empleos, “casi diez veces más que los que actualmente se dedican a la generación tradicional en nuestra empresa”, explicó el presidente de Iberdrola. Las inversiones totales que llevará a cabo la eléctrica entre 2018 y 2022 ascenderán a 34.000 millones. 

La planta generará energía limpia suficiente como para abastecer a 250.000 personas, cifra superior a la población de las ciudades de Cáceres y Badajoz. “La planta evitará, además, la emisión a la atmósfera de 215.000 toneladas de CO2 al año, reforzando nuestro compromiso con la protección del entorno y la mitigación del calentamiento global”, subrayó Galán durante el acto, quien hizo también alusión al “vínculo permanente” de la empresa con Extremadura, “una unión que se ha forjado a través de muchas décadas de confianza y compromiso mutuo”.

El futuro

Iberdrola, con cerca de 720 empleados en la región, genera además centenares de puestos de trabajo mediante sus compras a proveedores locales, que solo en el ejercicio 2018 ascendieron a 175 millones de euros. 

Galán recordó que pocos de sus rivales apostaron hace 20 años  por las renovables como ellos, aunque hoy nadie pone en duda su importancia. "Yo siempre he defendido que el cambio de modelo no era un problema, sino una gran oportunidad que va a generar decenas de miles de puestos de trabajo", subrayó.

"Siempre he pedido al Gobierno un plan energético porque nuestras inversiones son a largo plazo. Por eso vamos a invertir más fuerte en España", añadió.