El presidente de EEUU, Donald Trump, ha cedido ante las presiones y ha anunciado que emitirá una orden de emergencia para dejar en tierra todos los Boeing 737 MAX 8, los 737 MAX 9 y todos los aviones asociados con esa línea. 

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Añadió que tanto la Autoridad Federal de Aviación (FAA por sus siglas en inglés) como Boeing están "de acuerdo con la acción" y que todos los aviones aterrizarán

"Los pilotos han sido notificados, las aerolínas han sido notificadas. Las líneas aéreas están de acuerdo. La seguridad del pueblo americano y de todo el mundo es nuestra máxima preocupación", afirmó Trump.

Minutos después de anunciarse la decisión del presidente Trump, la FAA ha emitido un contundente comunicado. En él reconoce que a lo largo del día ha encontrado "nuevas evidencias" en las investigaciones sobre el accidente sufrido por un 737 MAX de Ethiopian Airlines. "La FAA ha ordenado aterrizar temporalmente a todos los Boeing 737 MAX operados por aerolíneas estadounidenses o que vuelen en territorio estadounidense. La agencia ha tomado esta decisión como resultado de los datos recolectados y nuevas evidencias conocidas en el día de hoy".

Del mismo modo, la FAA ha anunciado que su decisión "permanecerá vigente hasta que se realicen investigaciones adicionales, incluido el examen de la información de las grabaciones de voz de la cabina y los datos de vuelo. Un equipo de la FAA está en Etiopía asistiendo a la NTSB como parte de la investigación del accidente. La agencia seguirá investigando".

En las últimas horas, no sólo EEUU se estaba quedando solo en su intención de mantener en el aire estos aparatos, sino que habían empezado a aparecer pruebas de que algunos pilotos estadounidenses ya habían identificado problemas relacionados con algunos de los sistemas del 737 MAX.

Donald Trump, durante el anuncio de la orden de emergencia. CNN

La noticia es un auténtico jarro de agua fría para Boeing. Las autoridades estadounidenses, especialmente la FAA, se habían convertido en las grandes garantes de la confianza en el fabricante aeronáutico y en su 737 MAX. La convicción con la que la autoridad de seguridad aérea del país había defendido la seguridad de la aeronave era el gran clavo ardiendo al que se aferraba la empresa para seguir mandando mensajes de confianza sobre su producto estrella. Ahora, este último apoyo se esfuma.

Boeing apoya la decisión

Boeing ha lanzado un comunicado en el que sigue mostrando su confianza en el 737 MAX pero apoya la decisión tomada. "Después de consultar con la FAA, la Junta Nacional de Seguridad del Transporte de EEUU (NTSB) y las autoridades de aviación y nuestros clientes de todo el mundo, Boeing ha determinado, por precaución y para tranquilizar al público, recomendar a la FAA la suspensión temporal de las operaciones de toda la flota mundial de las aeronaves 737 MAX".

"En nombre de todo el equipo de Boeing, extendemos nuestras más sinceras condolencias a las familias y seres queridos de aquellos que han perdido la vida en estos dos trágicos accidentes", dijo Dennis Muilenburg, CEO de Boeing.

Por último, el comunicado indica que Boeing apoya "este proceso con una gran precaución. La seguridad ha sido un valor fundamental en Boeing durante el tiempo que llevamos construyendo aviones y siempre lo será. No hay mayor prioridad para nuestra empresa y nuestra industria. Estamos haciendo todo lo posible para comprender la causa de los accidentes en asociación con los investigadores, implementar mejoras de seguridad y ayudar a garantizar que esto no vuelva a suceder".

Miles de pedidos pendientes de entrega

El 737 MAX es un avión clave para el futuro de Boeing. Se trata de la evolución de la familia 737 concebida para optimizar al máximo la eficiencia en el consumo de combustible. A comienzos de 2006 Boeing comenzó los estudios para actualizar su familia de aviones más exitosa. Su rival europea Airbus había puesto en marcha el A320 Neo, un modelo que permitía reducir sustancialmente el consumo de combustible. Boeing necesitaba una respuesta.

El 30 de agosto de 2011 la versión MAX vio la luz. Este concepto nació con la bandera de consumir un 16% menos que los A320 de Airbus y un 4% menos que su versión más moderna, el A320 Neo. Entre las opciones de comenzar el modelo desde cero o evolucionar el diseño del 737, el fabricante eligió la segunda opción. Las razones de esta elección fueron un menor coste del programa y una mayor rapidez a la hora de poner el avión en los cielos.

Desde su lanzamiento el 737 MAX fue un éxito comercial. La aeronave acumula 5.100 pedidos, de los que 4.699 están pendientes de ser entregados. Una cifra que supone una gran parte del trabajo futuro de la división de aviones comerciales de Boeing que, actualmente, es de 5.870 aviones de todas las familias. Sólo en lo que va de año, de los 43 pedidos que acumula la compañía estadounidense, 25 son de 737 MAX.

Además, el segmento de este tipo de aeronaves es el que más ingresos futuros va a generar en el sector aeronáutico. Según las previsiones de Boeing, entre 2018 y 2037 las aerolíneas de todo el mundo van a necesitar más de 31.000 aviones de estas características. 

Tras el aterrizaje de todos los 737 MAX se presenta un horizonte incierto tanto para el fabricante como para las aerolíneas. Una investigación de un accidente aéreo puede durar meses por lo que es difícil de predecir cuándo van a poder volver a volar las 371 aeronaves de esta familia. Esta circunstancia va a generar importantes desajustes a compañías como Southwest o Norwegian en las que el 737 MAX representa una parte importante de su flota.  

En este contexto Boeing se enfrenta a la posibilidad de que tanto las aerolíneas que no pueden usar sus aviones, como las que tenían pensado recibirlos comiencen una escalada de reclamaciones. En definitiva, una tormenta perfecta que no para de empeorar a medida que pasan las horas.