Están decididos a ser una compañía "multienergía". Por eso, la electricidad y el gas natural son dos de los ámbitos en los que está afanada Repsol, que reconoce que el mix energético va a dar un vuelco con la transición energética de fondo.

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Por eso, la petrolera que dirige Josu Jon Imaz adquirió a Viesgo el pasado noviembre los activos de generación eléctrica de bajas emisiones y su comercialzadora, por 733 millones de euros. Entonces, Repsol se quedó con su base de clientes, que eran 750.000. Con una compañía acomodada sobre todo en el norte de España, en comunidades como Cantabria, Asturias o Galicia, aunque con algo de presencia también en Andalucía, el reto de Repsol estaba en salir de su zona de confort y buscar nuevos lugares donde encontrar clientes potenciales.

Según los datos que Imaz desveló este jueves durante la conferencia con analistas posterior a la presentación de los resultados, el ritmo de crecimiento en estos casi cuatro meses de Repsol Electricidad y Gas, dedicada a la generación y comercialización, ha sido reseñable. Tanto es así que, hasta la fecha, la filial ha alcanzado los 810.000 clientes en España, lo que supone un crecimiento del 8% respecto a la cifra inicial.

Con estos activos bajo su gestión, Repsol cuenta una capacidad total instalada de 2.952 MW; de ellos, 2.352 MW proceden de la operación con Viesgo y más 600 MW de sus plantas de cogeneración. Para 2025, la petrolera pretende avanzar con esto en la transición energética, obteniendo para entonces una cuota de mercado minorista de electricidad y gas superior al 5% y 2,5 millones de clientes. Pero, ¿cómo alcanzar esas cifras?

Operación captación

Con 3.400 estaciones de servicio y una marca reconocida, Repsol está aprovechando este acceso a sus propios clientes para ofrecerles luz, gas, o ambos. Para ello, la petrolera insiste en su faceta de multienergía, ofreciendo, por ejemplo, descuentos directos en carburante si el cliente contrata la electricidad y el gas de su hogar con la compañía.

La clave de esta captación pasa, además, por salir de la zona en la que Viesgo creció. El plan de la petrolera es mantener los clientes en las comunidades señaladas, sí, pero dar también el salto a otras como Madrid, Cataluña, Castilla-La Mancha o Comunidad Valenciana. En ellas es donde está incorporando a los nuevos clientes, atraídos por el paquete de energía que oferta la compañía. Asimismo, la compañía prepara también ofertas para sus empleados (17.000 en España) y accionistas (cerca de medio millón).

Con el objetivo para 2025 de una capacidad de generación baja en emisiones de alrededor de 4.500 MW, las inversiones de Repsol durante el ejercicio 2018 en este ámbito han sido destacadas. Así, además de la adquisición de Viesgo, en el tercer trimestre del año la compañía adquirió el proyecto fotovoltaico Valdesolar, que contempla unas instalaciones con capacidad de generación de 264 MW en el municipio de Valdecaballeros (Badajoz) y que se encuentra en fase de tramitación administrativa. Con estas incorporaciones, Repsol alcanzará más del 70% de su objetivo de capacidad de generación baja en emisiones.

Del mismo modo, en octubre se acordó la financiación para la construcción de un parque eólico flotante, que se instalará en la costa de Portugal y dispondrá de una capacidad instalada de 25 MW.

Toda una apuesta por la electricidad que, insiste Repsol, tiene como objetivo anticiparse a tendencias como el aumento de la demanda de electricidad y el papel clave del gas en la transición energética. El pulso a las eléctricas tradicionales está echado.