CAF obtuvo un beneficio neto de 43 millones de euros en 2018, lo que supone un incremento del 2% respecto al año anterior, porcentaje que se dispararía hasta el 23% en caso de descontar el efecto de una nueva norma fiscal del País Vaco, según informó el fabricante de trenes.

La compañía detalló que su resultado recoge un impacto de 14 millones de euros por el ajuste aplicado en el impuesto sobre beneficios como consecuencia de la aplicación de la nueva Norma Foral del Impuesto sobre Sociedades aprobada en la Comunidad donde tiene su sede.

Así, CAF asegura que, en caso de no haberse producido este impacto, su resultado neto se habría incrementado en un 23% interanual.

La cifra de negocio se disparó un 39%, hasta sumar 2.048 millones gracias al "crecimiento generalizado" de todas las áreas de negocio y del negocio exterior, que genera el 88% de esta facturación.

Reino Unido constituye el primer mercado del fabricante, al aportar el 23% del total, por delante de México y Países Bajos, con un 12% cada uno.

Tercer récord de pedidos

En el plano operativo, CAF cerró 2018 con un tercer récord anual consecutivo en su cartera de pedidos, que se situaba en 7.716 millones de euros, después de que el pasado año lograra nuevos contratos por 2.902 millones de euros, importe que también supone un máximo histórico.

En estas partidas no se incluyen los pedidos ya logrados en los primeros dos meses del ejercicio 2019 se suman un importe de 1.300 millones adicionales. El 89% de todos estos contratos proceden del exterior.

En el capítulo financiero, a la conclusión de 2018, CAF presentaba una deuda financiera neta de 324 millones de euros, un 48% superior a la del año anterior como consecuencia fundamentalmente de la firma de autobuses Solaris.