Los desafíos para cumplir las metas de reducción de emisiones de CO2 y penetración de renovables marcadas por Europa hay que abordarlos en ya. Desde Iberdrola reiteran la necesidad de contar con un marco jurídico y un entorno económico estable para garantizar que los alrededor de 70.000 millones de euros que será necesario invertir en la próxima década lleguen. 

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"Debemos disponer de un entorno económico estable y que envíe las señales adecuadas. Necesitamos unas inversiones de 70.000 millones, dirigidas sobre todo al desarrollo de redes y a la instalación de renovables", ha señalado Ángeles Santamaría, consejera delegada de Iberdrola España, durante su intervención en el Foro Tendencias España 2019, organizado por Kreab y El País. Bajo su punto de vista, "un entorno estable, con regulaciones adecuadas, nos puede diferenciar de otros países", ha subrayado la consejera de Iberdrola España en referencia a la oportunidad de liderar la transición energética entre nuestros vecinos europeos.

La ejecutiva ha reiterado que el sector energético debe ir hacia la descarbonización para reducir las emisiones contaminantes. "Tenemos que transitar hacia un modelo basado en energías limpias y más redes de transporte y distribución", ha apuntado. Pero también es el momento de aprovechar la digitalización para ofrecer a los clientes energéticos servicios adaptados a sus necesidades.

"Tenemos un cliente empoderado, mejor informado, que demanda servicios adaptados", ha explicado Santamaría para poner en valor que la digitalización lleva años aplicándose a "la parte que no se ve" de la energía, la generación y la distribución, pero que ya está en primer plano también.

Pero en este camino de transición energética, la descentralización es también clave, ha subrayado. Es decir, la forma en que se genera energía está avocada a cambiar con la penetración de las renovables y el autoconsumo. "Estamos acostumbrados a un mundo de generación centralizado, de las centrales a los clientes, pero nos enfrentamos ahora a la llegada de la sana competencia y del consumidor que quiere, además, ocupar el rol de productor", ha recordado Santamaría. Ante este cambio, "las redes van a ser fundamentales para dar respuesta a esta nueva realidad".

El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, por su parte, ha subrayado que "España está haciendo sus deberes" y que si sigue por este camino podrá cumplir con los objetivos europeos. "Hemos reducido un 22% las emisiones de CO2 desde 2005, nos quedan 12 años para reducir otro 13%", ha afirmado durante su intevención en la mesa de debate que ha compartido con el presidente ejecutivo de Telefónica, José María Álvarez-Pallete; el presidente de Ferrovial, Rafael del Pino; y el presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri. 

La empresa que dirige inició hace unos meses su propia 'transición energética' poniendo su foco de inversión en energías de bajas emisiones. De hecho, Imaz ha querido recordar que más que una petrolera pura, Repsol es también una gasista. "El 66% de la producción de Repsol es gas natural. Somos una petrolera y una gasista, producimos la fuente energética que, junto con las renovables, será clave en el mix energético en las próximas décadas", ha destacado en referencia a la estrategia de la compañía, enfocada hacia el cliente y su demanda de energías más limpias.

Digitalización como medio, no como fin

Para grandes empresas como General Electric o la tecnológica HP, la digitalización es, al tiempo, un desafío y una herramienta para afrontar la transformación en la que las empresas están inmersas. "Vivimos unas dinámicas transformadoras de más profundidad que la revolución industrial", ha asegurado el presidente y CEO de General Electric España y Portugal, Daniel Carreño. 

Para las empresas, esta disrupción se traduce en una "incapacidad para establecer predicciones", lo que complica el cálculo de inversiones necesarias y que, como gestores, es complicado tomar decisiones ante la velocidad de cambio del entorno, la caída de barreras naturales de entrada a un mercado, o la incertidumbre ante los nuevos actores que irrumpen para hacerse con un mercado entero, no una cuota.

"¿Qué se puede hacer? No hay una fórmula, ni una hoja de ruta. Cada organización tiene que recorrer su propio camino. Hay que desarrollar el ámbito cultural de las organizaciones y de sus trabajadores, porque el paradigma ha cambiado de forma radical", ha defendido Carreño durante el panel en que han participado también Santamaría y la presidenta de HP España y Portugal, Helena Herrero.

Para esta última, la digitalización debe entenderse como una herramienta, no como un fin. "Es un medio para ser más competitivos, para abordar el mundo global", apunta Herrero. En este proceso de digitalización, las empresas han puesto en el medio de sus estrategias a los clientes, adaptando sus servicios a las necesidades que demandan por los múltiples canales por los que ahora se comunican de forma directa con las marcas. "Ya no hablamos de productos y servicios, hablamos de experiencias, de interacción entre marcas y clientes y de omnicanalidad", apunta la directiva.

Este proceso supone, además, otro desafío para las empresas: encontrar perfiles profesionales que se adapten a sus necesidades. Desde HP España señalan la dificultad de encontrar trabajadores que cumplan con el perfil, y todo a pesar de la alta tasa de paro entre jóvenes que existe actualmente.

En esta situación, las compañías tienen una labor fundamental, defiende Herrero, "ayudar a que se desarrollen esas capacidades" y, para ello, hay que fomentar la educación en competencias ligadas a las ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas. "Es necesario que el Gobierno no nos ponga muchas trabas y nos ayude a formar un ecosistema para formar y adaptar a los trabajadores", ha subrayado.