Francisco González, presidente del BBVA, considera que es fundamental acabar con la corrupción y la falta de transparencia en España. Por eso, el objetivo que plantea es el de conseguir llevar a la Administración a “lo mejor del país”.

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Para lograr esa meta es necesario “garantizar un mínimo vital”, que no puede pasar por pedir a alguien que está en la empresa privada irse a lo público “por una décima parte” de lo que cobra. De ahí que plantee la posibilidad de aplicar los mismos criterios que Singapur, en donde cobran “al menos dos tercios de lo que cobraría en el sector privado”. De este modo, si una persona gana en una compañía un millón de euros, al llegar a la Administración tendría un salario de 750.000 euros.

Con esa fórmula que ha puesto encima la mesa, González cree que se podría tender “a la excelencia” en un mundo que exige ser el número uno. Pero no sólo eso, se contribuiría también a “reforzar” a las personas que tienen que hacer ley otorgándoles “un aliciente” para dar lo mejor de sí.

Acabar con la mediocridad

El fin último de esa idea del presidente del BBVA es, no sólo la de acabar con la mediocridad; sino también poner punto final a las prácticas de corrupción que tanto daño han hecho a la imagen pública de España en los últimos años.

Unas palabras de Francisco González en la I Cumbre Española de la Confianza, en la que ha insistido en que nuestro país debe ser capaz “de aprovechar el talento” para posicionarse en las mejores posiciones de salida de cara a la economía que se avecina en la próxima década.