Entrar en el Ibex 35 y, casi de manera simultánea, convertirse en socimi. No estaba previsto que este fuera el orden en que se sucedieran ambas novedades en la inmobiliaria Colonial, pero la inesperada resolución del Banco Popular propició que su hueco en el índice selectivo fuera rápidamente cubierto por el grupo patrimonialista presidido por Juan José Bruguera. Lo hizo el pasado lunes, diez días antes de que, el próximo jueves, la junta de accionistas apruebe la conversión en socimi de la empresa.

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De momento, las cinco primeras sesiones de Colonial en su regreso al selectivo bursátil, una década después de abandonarlo, se saldaban sin sobresaltos. De manera plana, el pasado viernes la inmobiliaria cerraba en 7,61 euros por título, rozando los 3.000 millones de capitalización. Idéntico precio en el que cerraba su tránsito, una semana antes, en el Mercado Continuo. En lo que va de año, Colonial se ha revalorizado un 15%.

Aunque la cotización de la inmobiliaria catalana no ha sufrido grandes variaciones en los últimos días, accionistas significativos sí han movido ficha en los últimos días, de cara a asentar su posición ante los movimientos que se avecinan tras la conversión de la sociedad en socimi.

Movimientos sobre seguro 

Lo hacen sobre seguro. Algunos analistas no dudan en situar el precio objetivo de la compañía patrimonialista en el entorno de los 8,5 euros, un 12% por encima del valor bursátil actual. Atisban un más que previsible reguero de compras de inmuebles en los próximos meses y, además, un notable incremento de las rentas de sus edificios de oficinas en España, al aplicar ligeros aumentos de precio a la mitad de los contratos de su cartera que deben renovarse hasta finales de 2018. Todo con vistas a elevar, a doble dígito, el valor de sus activos.

Entre los analistas de referencia de Colonial, Qatar Investment Authority (QIA) -el fondo soberano del emirato- y la familia mexicana Fernández González se turnaban hace un mes al frente del accionariado de la compañía presidida por Juan José Bruguera, tras la ampliación acelerada de capital de 253 millones de euros llevada a cabo a principios de mayo.

Los millones de Coronita llegan a Colonial  

Mientras que QIA, tres años después de mantener inalterable su posición en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), lo hacía para reconocer su dilución del anterior 13% al actual 10,6%, el grupo empresarial azteca sigue sacando lustre a los 20.000 millones de euros que recibió en 2012 al vender, a AB InBev, la empresa fabricante de cervezas como Corona, Pacífico o Modelo.

Los Fernández González, que entraron hace un año en Colonial mediante un intercambio de activos, en una operación valorada en 200 millones, para alcanzar el 8% en la empresa catalana, suman ahora el 12,36% tras la referida ampliación, en la que suscribieron 5,6 millones de títulos. Más de 48,5 millones de acciones actualmente valoradas en 370 millones de euros. A esa ampliación también acudían los propietarios de la firma de moda y perfumería Puig para elevar su participación hasta el 5,1%.

Quien no han dado muestras de movimiento accionarial alguno ha sido la familia colombiana Santo Domingo que, a través de la empresa Aguila, suma un 6,8% a septiembre de 2014, según consta en la CNMV. Un capital a todas luces irreal de no haber aportado más dinero desde entonces.

Nuevas inversiones

A partir de aquí, y una vez que el próximo jueves Colonial se convierta en socimi, el mercado espera con ansiedad la sucesión de inversiones, y también ver en qué queda ese 15,5% que la empresa catalana tiene en la también socimi Axiare.

Se habló, en un principio, de que Colonial entraba en esta sociedad con la pretensión de quedarse con el control, y ahora, ya como socimi, habrá que ver qué decisión toma sobre esta inversión. En ese proceso de compra de estos edificios de oficinas de postín, ofertas hay y muchas.

El gran maná de la liquidación de Hispania

Especialmente las procedentes de la desinversión total prevista por la socimi Hispania -controlada por el magnate estadounidense George Soros- de cara a su liquidación. Pero también se va a encontrar Colonial con algunos compradores ávidos por este tipo de activos.

Entre estos competidores, la familia Lladó -máximo accionista de Técnicas Reunidas- que ha tomado la decisión de comprar activos inmobiliarios con buena parte de los dividendos percibidos de la constructora de infraestructuras petrolíferas. Una estrategia que se pudo comprobar la pasada semana al adquirir, a la propia Hispania, un edificio de oficinas en Madrid por 37,5 millones. El inmueble está ocupado en su totalidad por el despacho de abogados Uría y Menéndez, en virtud de un contrato por 17 años, de los que 7,5 son de obligado cumplimiento.