C. G. B. R. J. L.

El fantasma del ‘dieselgate’ sobrevuela Japón. Mitsubishi Motors Corporation (MMC) se ha visto obligada a admitir que las emisiones de sus motores no se ajustaban al marco legal. Y su acción sufrió un severo correctivo en bolsa, a pesar de que sus directivos entonaron el ‘mea culpa’ en un intento por minimizar los daños. Este miércoles, las acciones del grupo automovilístico japonés se hundieron un 15,1%, aunque la caída intradía fue aún superior, del 17%.

El motivo: mentir respecto a los gases que emiten sus vehículos. “MMC ha llevado a cabo pruebas de forma indebida para presentar mejores tasas de consumo de combustible que las tasas reales; el método de prueba era diferente al requerido por la ley japonesa”, dijo la empresa.

Cotización de Mitsubishi.

“Expresamos profundas disculpas a todos nuestros clientes y grupos de interés para este problema", recalcó el presidente del sexto mayor fabricante de coches de Japón, Tetsuro Aikawa. El caso, se asimila al de Volkswagen, aunque, por el momento, sólo se se refiere al cumplimiento de la ley japonesa.

“Uno de nuestros clientes, Nissan, ha descubierto las diferencias entre las cifras proporcionadas y las reales y nos pidieron que corrigiésemos nuestros valores", reconoció el directivo en una rueda de prensa; seguiremos investigando”, concluyó.

El pasado octubre, el Gobierno de Japón afirmó que ninguno de los principales fabricantes nacionales de automóviles había manipulado el software de control de emisiones contaminantes de sus vehículos. Ahora, en el caso de Mitsubishi se sabe que, al menos, hay 600.000.

'Minicoches'

Los modelos afectados son cuatro coches pequeños: eK Wagon, eK Space, Dayz Dayx Roox. Los dos últimos son fabricados para Nissan. Se trata de un tipo de coche de consumo doméstico, que no se exporta. La empresa tiene ahora que revisar si los modelos, sobre todo todoterrenos, que comercializa en otros mercados tienen algún tipo de desajuste similar.

El caso recuerda al de Volkswagen, aunque el del fabricante alemán sea mucho mayor en escala: afecta a más de 10 millones de unidades. La multinacional alemana tuvo que asumir en septiembre que llevaba años manipulando las emisiones de algunos de sus motores diésel para cumplir con las normativas de Estados Unidos y Europa.

Lo hacía a través de un software con el que reducía las emisiones en los test de emisiones. Luego, en carretera, ese software se desactivaba y las emisiones se disparaban. El escándalo, además de dimisiones en su equipo directivo, provocó que el gigante, dueño de Audi y Seat, haya retrasado hasta la próxima semana la presentación de resultados del pasado año.

En España, la presencia de Mitsubishi es reducida. El pasado año se vendieron 8.971 unidades entre todos sus modelos, el equivalente al 0,8% de todas las unidades que se comercializaron en 2015. La mayoría (6.282) de su todoterreno urbano ASX.

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