A sus 27 años, Tadej Pogačar ha reescrito las reglas del ciclismo moderno.
Con una vitrina repleta de títulos que lo elevan al olimpo del deporte, el esloveno sigue despertando tanta fascinación por su incuestionable talento sobre las dos ruedas como por su abrumadora naturalidad cuando se baja de ellas.
Lejos del glamour y las excentricidades que a menudo rodean a las grandes estrellas, el líder del UAE Team Emirates tiene un secreto para mantenerse joven, centrado y alejado del estrés mediático: abrazar la más absoluta normalidad.
En una entrevista publicada por el portal El Farolillo Rojo, Pogačar fue tajante sobre su forma de verse al espejo: "Siempre pienso en mí mismo como una persona normal".
Unas declaraciones que ahondan en lo que recogía también Jot Down Sport a partir de su conversación con la cadena RSI Sport, donde detallaba cómo es verdaderamente su día a día.
"Cuando estoy fuera de la bici hago cosas normales como todo el mundo. Cocinas tu cena, tu comida, limpias el apartamento, haces papeleo, vas al supermercado… Lavo la bici, lavo el coche, lo que sea".
Acostumbrado a saltar de aeropuerto en aeropuerto, el ciclista confesó: "Viajo tanto por el mundo que a lo mejor no es escapar a otro sitio, sino quedarme en casa y no hacer absolutamente nada".
La novia ciclista de Pogacar
Pogačar relató que los pocos momentos de paz que encuentra suelen llegar en su hogar, lejos del ruido constante que rodea a una estrella mundial del deporte. Allí, su gran refugio es su pareja, la también ciclista profesional Urška Žigart.
“El momento en el que más paz siento es en casa, cuando podemos salir en bici a tomar un café, volver y simplemente estar tranquilos”, explicó el corredor, demostrando que su mejor vía de desconexión es la rutina en pareja.
Su alimentación, medida al milímetro, es su otro gran seguro de vida. Su desayuno arranca siempre cuatro horas antes del entrenamiento y es una carga de combustible puro: avena, gachas, arroz, pan, miel y huevos.
Todo enfocado en mantener la energía. Además, tiene la costumbre de cenar de forma limpia y consumir proteínas de digestión lenta justo antes de dormir para reparar el músculo sin acumular grasa.
Esta madurez personal se traslada a la carretera. Aunque el debate sobre su lugar en la historia del ciclismo le acompaña en prácticamente cada entrevista, Pogačar asegura que su mente no está puesta en las estadísticas.
“La gente habla constantemente de historia y récords, pero yo no persigo nada. Solo quiero disfrutar del momento y ver hasta dónde me lleva el camino”, señaló.
Una filosofía envidiable para alguien que, a pesar de tener cierto margen por su edad, está a un solo Tour y 13 etapas de igualar al mismísimo Eddy Merckx en la ronda francesa, además de tener pendiente conseguir una Vuelta a España, donde aún no ha logrado el triunfo.
Mientras ese momento llega, el campeón seguirá encontrando la felicidad pasando la escoba en el salón de su casa.
