Pedro Sánchez ayer cambió el traje y la corbata por una camisa azul de estilo tejano y unos pantalones denim para sentarse en el sofá de La Revuelta.
El presidente del Gobierno dejó una de las claves de su imagen pública durante su entrevista con David Broncano: "Mi uniforme es el traje y la corbata, pero a mí me gusta ir de vaquero".
La elección no pasó inadvertida. Al look, además, añadió una chapa con el conocido lema "Perro Sanxe", un guiño que reforzaba el tono desenfadado de su visita.
El conjunto se alejaba de la imagen institucional con la que suele aparecer en actos oficiales y comparecencias públicas, en los que el traje y la corbata forman parte de su vestuario habitual.
La ropa elegida encajaba con el formato del programa. Frente a la formalidad que exige la representación institucional, la televisión de entretenimiento le permitió proyectar una imagen más cotidiana, con prendas reconocibles y menos rígidas. En este caso, Pedro eligió una camisa tejana de la firma Carolina Herrera, combinada con unos vaqueros y unos zapatos de estilo sport en la misma gama de color que el resto del outfit.
La elección también tenía una lectura política. La visita se produjo en el marco de la precampaña de las elecciones generales del 29 de noviembre, después de que Broncano invitara a los principales candidatos a participar en el espacio.
Sánchez fue el primero en aceptar la invitación y acudió al Teatro Albéniz para mantener una conversación que alternó las preguntas personales, las bromas y los asuntos de actualidad.
La chapa de 'Perro Sanxe'
Más allá de las prendas, uno de los detalles de la imagen de Sánchez fue la chapa de "Perro Sanxe" que lució durante el programa. El apodo, popularizado en redes sociales, se ha convertido en uno de los elementos reconocibles de la identidad digital del presidente y de sus seguidores.
La visita estuvo acompañada de otros gestos que contribuyeron a rebajar la formalidad del encuentro. Sánchez entregó a Broncano un tablero de ajedrez y un perro de juguete que ladraba, en una conversación que alternó los comentarios humorísticos con cuestiones políticas.
Vivienda y corrupción
Aunque la conversación estuvo marcada por el tono distendido, la entrevista también abordó asuntos centrales de la actualidad política.
La vivienda ocupó una parte importante del encuentro, en el que Sánchez defendió las medidas de su Gobierno y señaló a los grandes propietarios y a los fondos de inversión entre los actores que, a su juicio, contribuyen a las dificultades de acceso a una casa.
El presidente también habló de los casos de corrupción relacionados con José Luis Ábalos, que calificó como una "decepción doble", y, además, reconoció que la gestión de la crisis migratoria de Ceuta podría haberse hecho mejor.
Asimismo, defendió la inocencia de su mujer, Begoña Gómez, y de su hermano, David Sánchez, ante las investigaciones judiciales que les afectan.
El lado más personal
En el tramo más personal, Sánchez explicó que practica meditación desde hace años para relativizar la presión de su cargo.
También respondió a las preguntas clásicas del programa sobre su patrimonio y su vida íntima, aunque evitó dar una cifra concreta sobre esta última.
La aparición terminó con la llegada de la actriz Candela Peña, que se presentó con un conjunto vaquero en homenaje al presidente.
El guiño cerró una entrevista en la que la ropa funcionó como uno de los elementos más visibles de la puesta en escena: Sánchez reivindicó su gusto por los vaqueros, pero reconoció que el traje y la corbata siguen siendo el uniforme asociado a su papel como presidente del Gobierno.
