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La infancia de Florentino Fernández estuvo muy lejos de los lujos y de la abundancia de juguetes con los que sueñan muchos niños. Antes de convertirse en uno de los humoristas más conocidos de España, el cómico creció en un entorno humilde.

Su niñez estuvo ligada a la imaginación, algo que era fundamental para entretenerse más allá de contar con infinidad de juguetes. Sus padres, una familia con trabajos modestos, hacían todo lo posible para salir adelante.

"Mi padre era conductor de autobús, mi madre se dedicaba a la casa", explicó en una entrevista a Diario Sur sobre la situación familiar en la que creció. Una realidad que condicionaba las posibilidades económicas y que hacía que algunos objetos fueran difíciles de conseguir.

Florentino Fernández en 'Got Talent'. Captura Telecinco

Uno de los recuerdos que conserva con más claridad es el de contemplar los juguetes expuestos en las tiendas. "Miraba a la tienda de juguetes como si fuese un tesoro inalcanzable: los trenes eléctricos, los coches...", relató.

Aquellos artículos despertaban su curiosidad y alimentaban sus deseos infantiles, aunque no estuvieran al alcance de su bolsillo.

Sin embargo, la falta de recursos no significó que no hubiera juegos ni momentos felices. El humorista también guarda en la memoria tardes de verano en las que cualquier objeto podía convertirse en una fuente de diversión.

"Recuerdo las tardes de verano en el balcón, con las chapas, haciendo aviones con pinzas o jugando con algún chico que no sé de dónde salió", recordó en la entrevista.

Florentino Fernández en imagen de archivo Gtres

Eran entretenimientos sencillos, muy alejados de los juguetes que observaba en los escaparates, pero que le permitían disfrutar de su tiempo libre y dejar volar la imaginación.

La situación que vivió durante sus primeros años en Vallecas también forma parte de esos recuerdos. Florentino Fernández explicó que residió allí hasta los siete años y que las dificultades económicas estaban muy presentes en su entorno. "Hasta los 7 años vivía en Vallecas, ahí sí que no había nada".

Entre las imágenes que conserva de aquella etapa hay una especialmente llamativa, relacionada con la necesidad de conseguir algo más de dinero. "Cogíamos cartones y los mojábamos para que nos pagasen más el peso".

Sus declaraciones sobre su infancia dibujan unas vivencias marcadas por la sencillez y por las limitaciones materiales, pero también por la capacidad de encontrar entretenimiento en las pequeñas cosas.