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El éxito de un futbolista no siempre se mide por los títulos que levanta o los contratos que firma, sino también por lo que puede hacer por las personas que le han acompañado desde el principio.

José María Gutiérrez, más conocido como Guti, vivió uno de los momentos más especiales de su carrera cuando empezó a ganar dinero en el primer equipo del Real Madrid y pudo devolver a sus padres una parte de lo que habían hecho por él.

"Cuando llegué al primer equipo lo primero que hice fue comprar un coche a mi padre y una casa a mis padres. Fue algo increíble", relató en el podcast Bajo los Palos de Iker Casillas.

Guti. Gtres

Esta decisión tuvo un significado especial para el exjugador, consciente de que detrás de su llegada a la élite había años de esfuerzo familiar, viajes y renuncias para que pudiera seguir su sueño.

Su primer contrato con el Real Madrid

La relación de Guti con el Real Madrid comenzó cuando era apenas un niño. Con nueve años ingresó en las categorías inferiores del club blanco, una oportunidad que cambió su vida, pero que también obligó a su familia a reorganizar su rutina para acompañarle en su formación futbolística.

"Cuando fiché por el Real Madrid con 9 años fue un marrón para mis padres. Me llevaban en tren a la ciudad deportiva, madrugábamos mucho... Fueron años complicados para ellos. Mi madre dejó de trabajar por las tardes y perdió dinero", explicó en el espacio.

Sus palabras muestran la parte menos visible de la carrera de un deportista que llega a la élite: la implicación de una familia que, durante años, adapta sus horarios y asume sacrificios para que su hijo pueda entrenar y competir.

Aquel esfuerzo tuvo su recompensa cuando el centrocampista empezó a avanzar por las categorías inferiores hasta acercarse al primer equipo. Sin embargo, sus primeros ingresos estuvieron lejos de las cifras que suelen asociarse al fútbol.

"El primer contrato que me hicieron fue con el Juvenil A de 6.000 euros al año y me compré un móvil", recordó.

Cuando empezó a disponer de mayores ingresos, Guti tuvo claro que quería compartirlos con las personas que le habían ayudado hasta llegar hasta ahí. "Toda la vida luchando por ti, ellos dejando muchas cosas de lado cuando no tenían para salir ellos a cenar por comprarte unas botas", expresó.

Para Guti, poder comprar aquella casa fue una manera de reconocer todo lo que sus padres habían hecho por él.