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Es fácil olvidar que quienes hoy dirigen los designios de un país alguna vez fueron niños que jugaban en la calle, muy lejos de los focos y los privilegios.

Pedro Sánchez, 54 años, no es una excepción. Echando la vista atrás, el líder socialista no dudó en explicar sus orígenes para explicar de dónde viene su ambición.

"Soy hijo de clase media y padre de clase media. Mi madre me tuvo a los 18 años, mi padre tenía 20. Les he visto esforzarse, su ejemplo me enseña lucha y superación", confesó el político a Bertín Osborne.

Una simple declaración que resume a la perfección el humilde pero batallador punto de partida de su familia.

Sus padres, Magdalena Pérez-Castejón y Pedro Sánchez Fernández, eran apenas unos adolescentes cuando se enfrentaron al gigantesco reto de formar un hogar en la España de los setenta.

No hubo facilidades extraordinarias, sino madrugones, pluriempleo y cuentas que cuadrar a fin de mes.

Con unos padres tan jóvenes y volcados en el mercado laboral para sostener la economía doméstica, el pequeño Pedro encontró su particular refugio en la figura de sus abuelos maternos.

La infancia de Pedro Sánchez

La ansiada conciliación era una utopía en aquella época, lo que dejó escenas familiares que todavía hoy le emocionan.

"Cuando yo era pequeño, mis abuelos vivían en Aluche y, cuando mis padres estaban trabajando, yo les acompañaba a la escuela de mayores para aprender a leer y escribir", relataba con una profunda nostalgia.

"No tuvieron oportunidad, mi abuelo fue pastor, luego fue a Alemania. Ver su letra me emocionaba, mi conciencia política nace ahí. Conservo esas postales", contó a La Vanguardia.

Ese gen de la constancia lo heredó directamente de Magdalena, su madre. Toda una pionera en su casa que, años después de darle a luz, logró licenciarse en Derecho mientras trabajaba y cuidaba de su familia.

Entretanto, Sánchez crecía en el castizo barrio de Tetuán, donde forjó una personalidad competitiva gracias al baloncesto, llegando a jugar en la cantera del Estudiantes. "Se me daba bien, me gustaba. Yo era muy determinado", recuerda sobre sus días en la cancha.

Sin embargo, ese carácter "determinado" chocó de frente con su propia familia cuando decidió dar el salto a la política.

Su padre, que conocía perfectamente los entresijos y las puñaladas de las agrupaciones, intentó frenar sus aspiraciones.

"Mi padre, afiliado al PSOE, intentó disuadirme", ha revelado Sánchez. Quería ahorrarle el sufrimiento y la exposición pública. Un consejo protector que aquel niño de Aluche, criado entre el esfuerzo de la clase media, decidió ignorar para acabar escribiendo su propio destino en la Moncloa.