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María Galiana ha construido una trayectoria marcada por el teatro, el cine y la televisión, pero también por una manera muy particular de entender la vida.

A sus 91 años, la actriz no habla de la felicidad como un estado permanente ni como una meta que haya que perseguir. Su visión es mucho más sobria y, al mismo tiempo, profundamente ligada a la necesidad de seguir viviendo y disfrutando el tiempo que queda.

"La felicidad no existe. Existe la satisfacción del deber bien hecho y, en todo caso, estar serena y en paz", explicó en una entrevista para la Agencia EFE.

María Galiana en 'El Hormiguero'. Atresmedia

La actriz, conocida por el gran público especialmente por su papel de Herminia en Cuéntame cómo pasó, también ha hablado en alguna que otra ocasión sobre el paso del tiempo y la muerte. Lejos de esconder el miedo o la tristeza que pueda provocar, reconoce que no se resigna a dejar de vivir.

"A pesar de los achaques y de haber visto morir a muchos amigos, no he renunciado a vivir", asegura.

De hecho, Galiana no disimula su rechazo a la idea de morir. "Me molesta muchísimo morirme, me molesta una barbaridad. Es horroroso", confesó a EFE.

Su manera de afrontar el paso del tiempo también pasa por no colocar el foco permanente sobre uno mismo. "No pensar en uno mismo es muy importante porque no te desilusiona", reflexiona.

María Galiana TVE

Para la intérprete, mirar más allá de las propias preocupaciones puede ayudar a mantener una perspectiva diferente y evitar que las expectativas generales terminen generando frustración.

A pesar de haber ganado el Goya por Solas en 1999 y ser una de las actrices más queridas de nuestro país, María tiene por seguro que, durante los últimos años, ha desperdiciado completamente su carrera. "El tiempo que yo llevo como actriz, para mí lo he desperdiciado", ha afirmado.

Para ella, los últimos veintidós años interpretando a la abuelita de Cuéntame no han sido nada satisfactorios. La actriz asegura que ni el reconocimiento le hace darse cuenta de que lo está haciendo bien. Es más, es algo que no se atreve ni a pensar.

"El tiempo que yo llevo como actriz, para mí lo ha desperdiciado. Veintidós años haciendo de abuela en televisión ¡vaya un papel!", lamenta.

Cuando la sevillana comenzó a tener éxito en la televisión no se imaginaba que la fueran a conocer como Herminia. "Lo último que yo pensaba en mi vida era que me iba a consagrar como abuela. ¡Madre mía! Qué ajeno a mi personalidad", sentenció.