Aunque Irene Montero suele protagonizar numerosos titulares por su actividad política, rara vez deja al descubierto los aspectos de su vida.
Sin embargo, en una entrevista, la eurodiputada mostró su faceta más personal, repasando recuerdos que van desde su niñez hasta su intimidad familiar.
Su conexión con Tormellas, un pequeño municipio de Ávila con tan solo 35 habitantes, marcó profundamente sus primeros años.
En ese entorno rural pasó grandes temporadas. Tal y como resumió de forma emotiva: "Mi infancia fue en el pueblo. Allí viví muchas primeras veces. A mi padre lo echo de menos".
El recuerdo de aquellos meses estivales sigue muy presente en su memoria. Al recordar esos veranos con sus abuelos, detalla: "Mis padres trabajaban y los veranos los pasaba allí enteros. He pasado allí mi infancia y era una maravilla".
A medida que crecía, su personalidad se balanceaba entre el rigor académico y las ganas de diversión.
La propia dirigente de Podemos reconoce su actitud en la adolescencia: "Yo era bastante fiestera. Siempre he sido muy doña perfecta en cuanto a los estudios: me gustaba sacar buenas notas y no faltar a las tareas".
La infancia de Irene Montero
Su regla de oro juvenil era estricta y se basaba en priorizar las obligaciones antes que el ocio: "Pero una vez que tenía cumplida esa responsabilidad, a disfrutar".
Antes de su salto a la primera línea, se licenció en Psicología en la Universidad Autónoma de Madrid, trabajó como cajera de un comercio de electrónica y fue becaria universitaria.
En otro orden de cosas, la charla reveló aficiones sorprendentes, como su gusto por la astrología.
"Me vuelve loca. Soy Acuario y es un tema que siempre me gusta comentar con las amigas. Sigo muchas cuentas sobre el tema, desde Esperanza Gracia al Horóscopo Negro", admitió.
La notoriedad política también le obligó a renunciar a cosas muy sencillas. La exposición pública le arrebató parte de su anonimato: "Hace mucho que no doy un paseo ni me monto en el metro o en el autobús y lo echo de menos, siempre lo he utilizado mucho".
Al recordar sus inicios amorosos con Pablo Iglesias, confesó que el flechazo no fue inmediato: "Yo conocí a Pablo porque teníamos amigos comunes debido a la militancia, habíamos coincidido en algún acto, pero nunca habíamos hablado. De hecho, no me caía especialmente bien".
Uno de los pasajes más sentidos fue la pérdida de su padre, que falleció antes de conocer a sus nietos. Sobre él, aseguró: "Le echo mucho de menos. En cuanto a mi profesión, él hubiera sufrido muchísimo, me hubiera defendido a capa y espada".
Hoy en día, la política y la maternidad han transformado su escala de prioridades. Su mirada hacia el mañana se aleja de los despachos: "Sobre todo espero estar con mi gente más querida. Mi trabajo me ha hecho valorar lo más importante de la vida, los amigos, la lealtad, quererse y pasar tiempos juntos, eso es lo que me veo haciendo principalmente".
