A sus 64 años, el genio que cambió para siempre la historia de la gastronomía mundial ha hablado alto y claro sobre el verdadero saldo de su cuenta bancaria.
Las últimas declaraciones de Ferran Adrià destrozan muchos mitos sobre el lujo, la riqueza y el supuesto glamour económico que rodea a la alta cocina.
El chef catalán, artífice de hijos disruptivos como la esferificación o la espuma culinaria, ha revelado una verdad incómoda que muchos comensales desconocen.
"No soy derrochador. No tengo coche. No tengo hijos. ¿En qué gasto? En viajar mucho y en comer fuera de casa con mi mujer. No voy a decir cuánto dinero tengo en el banco, pero sí que es el suficiente para vivir holgadamente lo que me queda", explicó en una entrevista en EL ESPAÑOL.
"Vivo de las rentas. Y ha sido porque he ahorrado y no me he comprado ni un barco ni un Ferrari. Vengo de una familia trabajadora y sé lo que es estar jodido. Y aunque elBulli hacía dinero, si gané tanto no fue por el restaurante", aseguró también con rotundidad.
Lo más demoledor es su confesión sobre los inicios de su estrellato internacional. Entre 1984 y 1998, cuando ya ostentaba tres codiciadas estrellas Michelin en la recóndita Cala Montjoi, el genio admite que estaba "medio arruinado".
Esta es una realidad innegable en el sector gastronómico, el modelo de alta cocina extrema rara vez es rentable por sí solo. El reciente caso del icónico restaurante Noma anunciando su cierre por insostenibilidad financiera demuestra que El Bulli fue un absoluto pionero hasta en sus crisis.
El éxito de Ferran Adrià
¿Cómo logró entonces su envidiable estabilidad económica? Como el propio Adrià reconoce, su fortuna no salió de dar de comer a los clientes en el restaurante, sino de "todo lo que había más allá".
Se refiere a su brillante faceta como asesor de grandes marcas, sus codiciadas conferencias internacionales y su enorme visión empresarial.
Adrià no solo deconstruyó el recetario tradicional; también descubrió cómo monetizar el conocimiento.
Alejado de los lujos excéntricos, el hombre que llegó a acumular una lista de espera de dos millones de personas aclara que no es un derrochador.
Sin coche ni hijos, sus mayores placeres hoy se resumen en viajar constantemente y disfrutar comiendo fuera de casa junto a su mujer. Actualmente, el chef sigue expandiendo su legado, pero sin la esclavitud del servicio diario que abandonó en el año 2011.
Centrado en la tercera temporada de su espacio-museo elBulli1846, en su colosal enciclopedia gastronómica Bullipedia y en proyectos educativos como el Madrid Culinary Campus, Adrià demuestra que su mente no descansa.
Además, su fascinante universo inspirará una próxima serie de Netflix producida por David Pujol, con el aclamado actor Miquel Fernández en el papel principal.
Ferran Adrià revolucionó lo que comemos y la forma en que lo hacemos. Hoy, a sus 64 años, deja otra receta magistral para la vida, el verdadero éxito no es ostentar un yate amarrado en el puerto, sino tener la libertad absoluta para decidir cómo disfrutar del tiempo.
