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Karla Sofía Gascón ha reflexionado sobre uno de los conceptos que más se persiguen a lo largo de la vida: la felicidad.

La actriz ha compartido su particular visión sobre este estado emocional durante su conversación en el podcast de Vicky Martín Berrocal, donde ha defendido que la felicidad permanente no existe y que lo que las personas experimentan son momentos puntuales en los que desaparece el sufrimiento.

"Yo no soy feliz nunca. La felicidad para mí no existe, es como el frío, es la falta de calor. La felicidad para mí es simplemente una ausencia de sufrimiento en ciertos instantes", expresó la actriz durante la conversación.

Karla Sofía Gascón en 'El Hormiguero'. Atresmedia

Su reflexión parte de una comparación con el frío y el calor. Para Gascón, la felicidad no sería un estado permanente que una persona pueda alcanzar y mantener, sino un momento determinado en el que desaparecen las circunstancias que provocan malestar.

La actriz considera que la propia condición humana hace difícil hablar de una felicidad constante. "Es mentira, el ser humano no es feliz. La base del ser humano es el sufrimiento", afirmó durante el podcast.

Una visión que relaciona directamente la felicidad con la capacidad de experimentar también momentos de dolor. Desde su perspectiva, las dificultades forman parte inevitable de la existencia y hacen que esos instantes en los que una persona consigue sentirse bien sean momentos concretos y no un estado permanente.

"Nacemos llorando, nos morimos jodidos. Yo no he visto a nadie que se muera feliz y a gusto de decir: '¡Ay, que me muero! Qué alegría'", añadió Gascón. Cuestiona la idea de que una persona pueda llegar al final de su vida experimentando una felicidad absoluta.

Sus palabras plantean así una visión alejada de la búsqueda de una felicidad permanente. Para la actriz, no se trata tanto de alcanzar un estado de satisfacción continua como de valorar aquellos momentos concretos en los que el sufrimiento desaparece.

La reflexión de Gascón llega además en un contexto en el que la felicidad se presenta habitualmente como uno de los grandes objetivos personales. Frente a esa idea, la actriz propone entenderla de una manera diferente: como una sensación pasajera que aparece cuando las preocupaciones o el dolor quedan temporalmente en segundo plano.

"Yo no soy feliz nunca", insistió durante la conversación. Una afirmación con la que resume una concepción de la felicidad basada en instantes puntuales de ausencia de sufrimiento, más que en un estado que pueda mantenerse de forma permanente.