Si hay algo que los futbolistas de élite saben hacer casi tan bien como marcar goles, es elegir dónde darse un buen homenaje gastronómico.
Y la actual plantilla del FC Barcelona tiene un rincón predilecto en la costa catalana, de tanto visitarlo, se ha convertido en el gran secreto a voces del vestuario.
El protagonista de esta historia culinaria es La Cúpula, un restaurante sencillamente espectacular ubicado en la icónica cala del Garraf, muy cerca de Sitges.
Este enclave no solo quita el hipo por estar asomado literalmente al Mediterráneo, justo sobre las famosas casetas blancas y verdes de la playa, sino porque ha sabido ganarse el estómago de estrellas mundiales como Raphinha.
El delantero brasileño es uno de los clientes más fieles del establecimiento. Quienes conocen sus rutinas de ocio lo definen a la perfección con una frase contundente: aquí encuentra "el mejor arroz y marisco fresco, producto de calidad y junto al mar".
Una fórmula mágica que no falla y que ha convertido a este local en el epicentro del terraceo VIP durante los días libres del equipo.
Lejos de excentricidades y florituras de la alta cocina, ¿qué piden los astros del balón cuando se sientan a la mesa? La Cúpula apuesta por lo seguro, lo tradicional y el producto de proximidad.
El restaurante favorito de Raphinha
Aquí se viene a disfrutar del pescado fresco de lonja y, sobre todo, a disfrutar de la paellera.
Sus arroces marineros y caldosos arrastran fama en toda la comarca.
Pero ojo, que aquí viene el gran reclamo para el resto de los mortales. Lo que más sorprende de este refugio de 'celebrities' no es el desfile constante de coches de lujo en las inmediaciones, sino que no necesitas un sueldo de Primera División para sentarte a comer.
Aunque es fácil dejar volar la tarjeta de crédito con mariscadas exclusivas, la carta mantiene los pies en la tierra ofreciendo entrantes y platillos deliciosos por menos de 15 euros.
Eso sí, el verdadero lujo es conseguir una reserva. Da exactamente igual el fin de semana que elijas, suele estar hasta la bandera.
Nadie quiere perderse la experiencia de comer con unas vistas panorámicas inigualables, un ambiente donde la tranquilidad está garantizada y un trato discreto al que los famosos están acostumbrados.
Ya no es ninguna sorpresa cruzarse a Raphinha relajándose al sol y compartiendo mesa con otros pesos pesados del equipo azulgrana.
Un refugio de desconexión total donde, por unas horas, la presión del Camp Nou y los flashes se cambian por el simple sonido de las olas.
