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Mónica Carrillo es uno de los rostros más queridos, creíbles y reconocibles de la pequeña pantalla.

Recién cumplidos los 50 años, la presentadora de Antena 3 Noticias Fin de Semana y exitosa novelista ha demostrado que el secreto del equilibrio físico y mental no reside en las dietas extremas ni en las restricciones severas.

Su fórmula se basa en la moderación, el deporte constante y, por qué no, en permitirse aquellos caprichos culinarios que nos hacen felices y nos reconfortan al final de la jornada.

Con una agenda frenética entre los platós de televisión, la redacción, los eventos públicos y su faceta literaria, mantener una rutina alimenticia no siempre resulta una tarea sencilla.

Sin embargo, la periodista ilicitana tiene claro cuál es el ancla de su alimentación y el momento que marca el ritmo de su energía, la primera comida del día.

Para arrancar con fuerza, Carrillo apuesta por los grandes clásicos de la dieta mediterránea, haciendo honor a sus raíces alicantinas y alejándose de modas pasajeras, batidos detox o ayunos prolongados.

"Tomo algún zumo multivitaminas por la mañana, tostada con aceite de oliva y café con leche", reveló la comunicadora en COPE.

La rutina de Mónica Carrillo

Se trata de un desayuno nutritivo, altamente saciante y profundamente arraigado en nuestra cultura gastronómica.

El aceite de oliva virgen extra (el codiciado oro líquido) le aporta las grasas saludables indispensables para la salud cardiovascular, mientras el zumo y el café actúan como el motor de arranque perfecto para su cerebro analítico.

"Por lo menos el comienzo del día creo que lo hago bien", confiesa con su habitual naturalidad y cercanía.

A medida que avanza la jornada, la presentadora admite que la planificación milimétrica se vuelve mucho más compleja.

"El resto depende del día, algunos como fuera y es más complicado", señala.

Y es que el trepidante ritmo de la actualidad televisiva y los compromisos profesionales le obligan muchas veces a improvisar los menús del almuerzo en restaurantes o de manera rápida.

No obstante, es al caer la noche cuando Mónica Carrillo desvela su lado más humano, terrenal y alejado del perfeccionismo.

Aunque la teoría de los nutricionistas dicta que la última comida del día debe ser la más frugal para facilitar el descanso, ella tiene su propia versión del equilibrio.

"Las cenas suelo hacerlas ligeras aunque tomo mucho pan y chocolate", reconoce abiertamente.

Esta simpática confesión la aleja de las inalcanzables rutinas que a menudo inundan las redes sociales.

Ese combo de pan y chocolate es, sin duda, un billete directo a la infancia; el recuerdo palpable de las clásicas meriendas de patio de colegio que tanto nos marcan.

Es su momento de desconexión personal, un placer irrenunciable que le reconforta al final de un día intenso.

Para poder disfrutar del pan y el chocolate sin remordimientos de conciencia, Mónica Carrillo tiene un gran as en la manga: un estilo de vida muy activo.

La periodista huye del sedentarismo. Su filosofía no se basa en machacarse en el gimnasio con pesas, sino en disfrutar del movimiento al aire libre.

Según ha explicado, corre siempre que puede, lo que le proporciona no solo fondo físico, sino también una vía de escape idónea para rebajar el estrés mental.

Además, practica yoga, una disciplina perfecta para mejorar la flexibilidad, la respiración y encontrar la paz interior.

En el terreno más lúdico y social, Mónica es una gran aficionada a los deportes de raqueta, reuniéndose en ocasiones con amigos para "hacer alguna pachanga de pádel".

A sus espléndidos 50 años, Mónica Carrillo nos recuerda una valiosa lección: la verdadera salud consiste en disfrutar del camino, nutrirse con un buen desayuno tradicional y permitirse ese dulce trozo de chocolate antes de ir a dormir.