Joaquín Sabina ha hablado en numerosas ocasiones de algunos de los episodios más difíciles de su vida. El cantautor, acostumbrado a convertir sus experiencias personales en canciones, también ha reconocido públicamente haber atravesado una depresión.
Etapa que, según sus palabras, llegó cuando menos se lo esperaba y que durante un tiempo le dejó completamente apartado de su vida habitual.
Sabina ha explicado que durante mucho tiempo tuvo una percepción muy diferente de la depresión. "Yo era como los niños, que creen que la muerte es algo que le pasa a otros. Y yo creía que las depresiones les ocurrían a señoras aburridas y viudas", expresó a Mariano del Mazo en una entrevista para Clarín.
Joaquín Sabina
El cantante ha recordado cómo vivió aquel proceso y cómo llegó a sentirse consigo mismo durante esos meses. "La depresión vino cuando menos esperaba y se fue cuando menos esperaba. Yo me insultaba a mí mismo, me avergonzaba de mí mismo", confesó.
El episodio llegó después de uno de los momentos más delicados de su trayectoria. En el año 2001 sufrió un infarto cerebral leve que no le dejó ninguna secuela física. Después de aquello experimentó una etapa de euforia que lo llevó a continuar con su actividad profesional pese a las advertencias.
"En el 2001 tuve el famoso patatús, un infarto cerebral leve del que salí bastante bien de todo. Después entré en una euforia extraña, estuve tocando e incluso salí de gira. Los neurólogos me habían avisado de que estaba postergando una depresión. Y así fue".
El regreso a la normalidad no fue, por tanto inmediato. Tras aquella gira llegó el momento más complicado. "Después de la gira quedé tumbado en la cama, sin querer ver a nadie, sin leer, sin ganas de ver tele".
Joaquin Sabina.
Durante ese periodo, Sabina llegó a pasar una larga temporada prácticamente encerrado y alejado de los escenarios. En una entrevista recuperada posteriormente, se describe aquella etapa como una "nube negra".
Con el paso de los años, el artista ha explicado que la depresión no despareció completamente de su vida.
"La depresión nunca termina de irse. De pronto da coletazos. Pero no he ido jamás al psiquiatra. Prefiero gastarme el dinero en whisky", recogen varias cuentas de seguidores de Joaquín Sabina.
